Un solo libro y cuatro manos. Una historia que rompe los monólogos, las soledades propias de los encierros de la escritura y surge de un diálogo creativo y sugerente para penetrar en una época tan maravillosa como la de la Europa del siglo XIII, con Marco Polo, y que ha llevado a sus autoras, Ema Wolf y Graciela Montes, dos argentinas con oficio, a conseguir el VIII premio Alfaguara de Novela, que recibieron este miércoles en Madrid, España, de manos de Jesús de Polanco, presidente del Grupo PRISA, con su obra “El turno del escriba”.
Fue una entrega concurrida la de este nuevo premio, dotado con 175 mil dólares para ambas y dos esculturas de Martín Chirino, esta vez, una para cada autora.
No se trata de un libro al uso, se premia en esta ocasión un experimento. Sus claves las desgranó en público Ema Wolf: “La duplicación tenía algo de reto. Supone un diálogo que para un autor siempre es de agradecer. Escribir es borrar, suturar en el propio libro, uno escribía mientras otro contaba lo que ocurría”, aseguró Wolf.
“Si este libro que hemos hecho a cuatro manos hablara, tendría que hacerse camino y defenderse, y si fuera como nosotras, estaría intimidado por el ruido que ha producido y agradecido profundamente a los responsables de esta editorial, a la que ha obligado a duplicar los gastos del premio”.