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Un pañuelo de ceniza cubría ayer la Casa Meléndez.
Desde la 1:45 de la madrugada, la residencia de estilo victoriano
era eso: ceniza. Un incendio provocado por un cortocircuito, según
Bomberos de San Salvador, la consumió.
La zona estaba paralizada. La 1.ª calle oriente y la 4.ª
avenida norte estaban cerradas, y no había luz en los edificios
cercanos. Solo una pared amarilla comenzaba a emerger desde el hollín,
y terminaba en la única hoja de puerta que sobrevivió.
Había terminado un siglo de luces y esplendores en la casa
del ex presidente Carlos Meléndez (1913-1914 y 1915-1919),
que luego fue embajada, después venta de electrodomésticos,
y hasta el martes panadería, librería y venta de artículos
deportivos.
Según el subdirector de Bomberos de San Salvador, Abner
Audiel Hurtado, los bomberos llegaron a apagar el incendio a la
1:45 de la madrugada, pero el incendio debió comenzar
mucho antes.
Bomberos maneja la hipótesis de un cortocircuito: Una
caja de fusibles se sobrecargó. Y esa caja, localizada
en la venta de calzado deportivo, propagó el fuego por la
lámina troquelada de la casa de principios del siglo XX,
y solo sobrevivieron las paredes de cemento, la fachada y la herrería.
Hurtado opina que el incendio arrasó rápidamente
con la casa por su sistema constructivo: lámina y madera.
Para apagar el fuego, los bomberos movilizaron ocho unidades,
cinco motobombas, tres cisternas y 30 bomberos, según el
subdirector. La intención era que el fuego no se expandiera
por los demás locales, pues la casa se encuentra en una zona
comercial.
Siempre por la noche
Este no es el primer incendio nocturno de un bien cultural. CONCULTURA
lo sabe. En el centro de San Salvador, alrededor de 700 bienes patrimoniales
sobreviven, según la coordinadora de sitios y monumentos,
Irma Flores. Aunque ahora son menos, dice.
Según el director nacional de Patrimonio Cultural, Héctor
Ismael Sermeño, hemos perdido tres inmuebles patrimoniales
en las últimas cuatro semanas.
La Casa Meléndez se suma a la lista de casas antiguas del
centro capitalino que expiran de noche. Siempre de noche, sin luz,
solo fuego. A Flores esto le llama la atención: No
queremos culpar a nadie, pero resulta curioso que las casas se queman
de noche. La gente no comprende la importancia de un bien cultural:
con esta casa se ha perdido parte de la memoria histórica
del centro de San Salvador.
Donde hubo fuego...
El director de Patrimonio se enteró del incendio a las
7 de la mañana. Los bomberos dejaron de apagar el fuego a
las 9. Tres horas después, una agonía de hierro y
madera comenzaba a descifrarse: borrachos y huelepegas caminaban
frente al esplendor muerto y viscoso, a los troncos carbonizados,
a los hierros retorcidos: Mirá, se quemó la
casa.
Sitios y monumentos y el inventario de bienes culturales llegaron
a revisar los escombros.
Astrid Chang, del inventario de bienes culturales, ha comenzado
la recolección del material constructivo que sobrevivió:
láminas, herrería, tejas y maderas que pueden restaurarse.
En este momento, el inventario levanta el acta del incendio
y se procede a la recuperación de las piezas, CONCULTURA
se queda con las láminas y maderas, y la propietaria con
la herrería (en su mayoría balcones).
El representante de la propietaria, Ernesto Flores, declaró
que ellos se quedarán con la herrería y presentarán
un proyecto a CONCULTURA para mantener la fachada del edificio.
Por dentro, la casa cambiaría.
Mientras Sermeño, Flores y Chang inspeccionaban el lugar,
una bandada de palomas volaba sobre las ruinas y los huelepegas
elevaban la mirada con ellas: tal vez veían de nuevo aquella
casa palaciega. Tal vez Carlos Meléndez los saludaba desde
un balcón.
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