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DEL
CLUB CAMPESTRE CUSCATLÁN
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El club está localizado sobre el Paseo General Escalón,
a 550 metros al poniente de la plaza Masferrer, en el municipio
de San Salvador.
El sitio en el que se pretende construir una prolongación
del área de juego, al sur del lote 1 (así lo define
el documento presentado al MARN), se encuentra en el cantón
El Espino, de los municipios de San Salvador y Antiguo Cuscatlán.
El lote 1 tiene una longitud de 35.79 manzanas, y el lote 2, de
55.52 manzanas.
El área de juego actual tiene nueve hoyos que es la consecución
de un logro puntual en el deporte del golf.
Con la construcción del nuevo campo, en el lote 2, se ampliará
a 18 hoyos y se le tratará de dar una mayor categoría,
más profesional.
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EL
NUEVO CAMPO
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En el lugar en donde se planea la construcción de la prolongación
del campo, se ha proyectado la siguiente distribución: área
de juego, 72.30% (291,793 m²); zona verde, 15.43% (59, 873
m²); quebradas, 9.37% (36,343.3 m²).
Según el ingeniero Carlos Lemus, ocho meses durará
la construcción en el nuevo campo y solo se necesita cumplir
con ciertos trámites del ministerio, pues el Club Campestre
Cuscatlán ha respetado las indicaciones del Estado, como
el inventario de árboles y la protección de las especies
de flora que se indicó.
Más de 56 mil dólares planea invertir el club para
tratar de solventar el impacto negativo que pueda causar
el desarrollo de la obra. Aunque, según esa institución
y según el proyecto avalado en Medio Ambiente, el nuevo campo
de golf cumplirá requisitos ecológicos.
La obra está siendo coordinada por el experto Gene Bates
quien, según Héctor Figueroa, ha trabajado en otros
grandes proyectos de este deporte en el mundo.
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Nacerá un nuevo campo de golf, o por lo menos la prolongación
de uno ya existente. El lugar pretende ser una zona para el desarrollo
de este deporte, ecológico, saludable, comenta Héctor Figueroa,
miembro de la directiva del actual Club Campestre Cuscatlán que
es la institución que pronto ejecutará el proyecto en una
zona actualmente en condiciones agrestes y naturales.
En coordinación con el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos
Naturales (MARN), el Campestre creó un proyecto para hacer que
su actual campo, con una dificultad de nueve hoyos, se extendiera a 18,
para hacer un terreno de juego más profesional, con mayor dificultad.
Audubon International, una asociación internacional que da un
aval ecológico de estándar A, le ha dado el
visto bueno al proyecto que pretende hacer el Club Campestre Cuscatlán.
Eso nos da credibilidad por lo que ellos significan para el golf
en el mundo, indica Figueroa.
Gene Bates, un especialista norteamericano con fama internacional, es,
además, uno de los principales involucrados en el asunto, lo que
vitaliza la calidad del diseño del campo de juego por la experiencia
que el especialista tiene en el mundo.
Un total de 55 manzanas de terreno son las que tiene el nuevo campo
en el cual, entre otras cosas, se creará un lago artificial, se
sembrará pasto foráneo, se cortarán árboles
para la creación del área de juego, como parte del proyecto.
Según Figueroa, el diseño ya está hecho,
con todo y las observaciones que nos ha hecho el MARN, y una vez
terminado el período de consulta del documento presentado al Estado
(el jueves 14 de abril), en el que consta también el impacto ambiental
que se generará, la construcción puede empezar.
El campo
Actualmente, el campo de golf del Club Campestre Cuscatlán tiene
una dificultad de nueve hoyos (un hoyo equivale a la máxima anotación
en este deporte). Con la construcción, serán 18 los hoyos.
El tránsito de las pelotas de esta disciplina deportiva es por
un tipo de grama que, según Héctor Figueroa y Carlos Lemus
(este último, coordinador estructural e ingeniero del proyecto),
ayuda a que la erosión se evite y a que se filtre de mejor
manera el agua. No obstante, la siembra de esta grama y la creación
de la nueva área de juego traen consigo la tala de árboles
en esta zona.
Se respetarán las quebradas, en donde no se tocará
la cobertura arbórea; se sembrarán arbolitos y principalmente
se cuidará de los árboles que, según el ministerio,
merecen mayor protección (como es el caso de la ceiba); se creará
un lago artificial en donde es comprobado, por la experiencia internacional,
que las aves llegan a satisfacer su sed, entre otras cosas, dice
Figueroa.
En el texto presentado al MARN, en el que se incluye el estudio de impacto
que elaboró esa institución del Estado, denominado Ampliación
del Club Campestre Cuscatlán, se especifica que al unir los
dos terrenos (el ya construido y actual club y el otro, sin ninguna construcción),
se llega a un área de 91.31 manzanas, equivalentes a 638,162
m², que en conjunto y de acuerdo al diseño de ampliación,
presentan la siguiente distribución: área de juego (en donde
impera el pasto especial, natural), 69.77 por ciento; zona verde, 9.65
por ciento; quebradas 5.69 por ciento; infraestructura existente, 14.88
por ciento.
Mientras se fue haciendo el estudio y se fue presentando el proyecto
de parte de las autoridades del Club Campestre, el MARN fue haciendo recomendaciones
que, según comenta Carlos Lemus, se fueron tomando en cuenta
y se fue anexando al documento final que entregamos.
Un apartado especial en el referido documento habla de la descripción
de potenciales impactos negativos que acarrearía la
construcción en esa zona. Los componentes del ambiente biológico,
del ambiente físico y del ambiente social tendrían, según
el estudio presentado al MARN, un impacto negativo.
No obstante, el Club Campestre también en ese documento hace
referencia específica a las obras que efectuarán para mitigar
y contrarrestar cualquier tipo de daño medioambiental.
Según este informe, se sembrarán 3,793 arbolitos, con
un costo total de 10,847.98 dólares; para la protección
de los mantos acuíferos se adquirirán dos pozos inyectores,
a un costo total de 35,554 dólares; para el riego permanente de
las instalaciones (lo que ayudará a la filtración del agua
y a disminuir los problemas de polvo durante el desarrollo de la obra)
se comprarán 360 pipadas de agua a un costo total de 10,285.20
dólares; y, además, la implementación de toldos en
cuatro camiones para evitar la contaminación de polvo, a un costo
de 1,600 dólares.
Sin embargo, los gestores de este proyecto están conscientes
de que hay quienes se pueden oponer.
Conscientes de esto, han tomado algunas medidas sugeridas por el mismo
MARN. Los árboles en peligro y necesariamente protegibles
de los cuales nos habló Medio Ambiente hoy están protegidos.
Se toman como ejemplo las canchas en Costa Rica, un país que tiene
muchos terrenos de este deporte y en el cual el medio ambiente juega un
papel determinante para el desarrollo, explica.
La filtración garantizada
En este aspecto, el biólogo y catedrático de la Universidad
de El Salvador, Jesús Reyes, hace una consideración importante
sobre este proyecto y su impacto ecológico en la zona: La
filtración del agua no creo que sufra daños, pues no habrá
pavimento, sino grama.
Pero advierte: El Espino a pesar de ser un bosque de sombra, mantiene
hábitat para fauna silvestre y da alimentación, reproducción
y protección, por lo que se podría afectar directamente
al microclima.
El golf también protege la ecología, hace que las
zonas se conserven y queden en mejor estado que lo que antes se tenía,
enfatiza Figueroa al referirse a una zona considerada reserva natural
y que ha sido objeto de polémica en numerosas ocasiones.
El proyecto tiene el visto bueno para empezar luego de la consulta que
terminó el jueves, y durará, según Lemus, ocho meses,
a partir de la mitad del año.
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