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[ Fotoreportaje ]
Bello poder natural:
Cataratas del Niágara

Escribe: Margarita Funes / Fotos: Vladimir Lara, Agencias

rdominical@laprensa.com.sv
La historia de su nacimiento ha logrado llegar a 12 mil años atrás cuando los primeros nómadas llegaron al lugar en donde hoy es una de las fronteras entre Estados Unidos y Canadá.

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Las cataratas en realidad son un complejo de tres grandes caídas de agua: Caída Americana y Velo de Novia, ambas situadas del lado estadounidense, y La Herradura, del lado de Canadá. En conjunto lanzan 150 mil galones de agua por minuto. Desde 1759 se empezó a idear la forma de aprovechar la fuerza del agua en caída libre. Ahora, proveen un cuarto de toda la energía utilizada en el estado de Nueva York más la provincia de Ontario que juntos miden más de 10 veces el territorio salvadoreño.

Son consideradas la fuente más grande de energía eléctrica en el mundo y las segundas de mayor tamaño del planeta, después de las cataratas Victoria, en Sudáfrica.

Aunque la temperatura donde están ubicadas las cataratas es muy baja, solo hay un registro histórico de su congelamiento.

En 1948, el congelamiento de la parte superior del río detuvo las cataratas. Más tarde, la mano del hombre lo logró tras varios meses y gracias a procesos mecánicos.

Científicos estiman que el agua ha retrocedido unos 15 kilómetros por la erosión de las rocas que genera la caída. Anualmente se erosionan casi 91 centímetros. De desaparecer quedaría una especie de cañón, similar al del centro y suroeste de EUA.

Para los turistas, bajar a la “caverna de los vientos”, localizada al pie del Velo de Novia, la menos caudalosa de las caídas , es una experiencia inolvidable. Protegidos solo con un pequeño poncho de plástico, el rocío genera un remolino suficiente como para sentir golpes en el cuerpo aun cuando la distancia que se puede estar de la caída de agua es de varios metros.

La otra experiencia obligada es el paseo en el bote Dama del Rocío que funciona desde hace más de 150 años y recorre el río Niágara hasta situarse lentamente frente a la catarata La Herradura. La sensación es como estar en medio de un torbellino de agua donde es difícil abrir los ojos o respirar por la fuerza del rocío.




Agua Caliente, riqueza entre montañas

   


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