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Unos fósiles de tiranosaurio rex, el enorme dinosaurio que llegaba
a medir 15 metros de longitud, han proporcionado una sorpresa no menor
a un grupo de científicos que los han analizado con sumo cuidado:
han encontrado en los huesos restos de tejidos blandos, algo muy raro
en la paleontología y más aún en especímenes
tan antiguos como éste, de hace 70 millones de años.
Tejidos elásticos, células y vasos sanguíneos similares
a los de las avestruces -los mayores pájaros actuales- han sido
identificados por Mary Higby Schweitzer y sus colegas del Museo de las
Rocosas (EE UU), que presentan su descubrimiento en el último número
de la revista Science.
Los investigadores analizaron fragmentos del fémur de un espécimen
joven (de unos 18 años) de tiranosaurio rex denominado MOR 1125,
que ha sido excavado durante los últimos tres años en la
formación geológica Hell Creek (Estado de Montana), informa
Los Angeles Times .
El fémur, con parte de la roca que lo albergaba, tuvo que ser
partido en tres trozos para poder moverlo y trasladarlo en helicóptero
hasta el museo. Esta fragmentación es la que ha permitido que los
científicos encontraran restos de tejido en la cavidad del hueso.
Al disolver los depósitos minerales del fósil obtuvieron
un material flexible, elástico, ensartado de aparentes vasos sanguíneos.
También afloró algo de tejido de vasos, blando, muy delgado
y transparente, que flotaba en la solución.Los autores del trabajo
explican que los vasos del tiranosaurio se parecen a los de los huesos
de las avestruces actuales, ya que ambos tienen pequeños puntos
de color marrón rojizo que pueden ser núcleos de células
endoteliales que recubren internamente los vasos sanguíneos.
Algunos fragmentos de hueso del dinosaurio analizado tienen también
estructuras fibrosas que parecen idénticas a las células
óseas denominadas osteocitos que se aprecian entre las fibras de
colágeno de los huesos de avestruz.'Tres poblaciones de microestructuras
tienen morfología celular.
Por tanto, algunos tejidos blandos del dinosaurio pueden conservar parte
de su original flexibilidad, elasticidad y consistencia', afirman los
investigadores en Science.
Al preparar los fósiles para su traslado desde el yacimiento no
se aplicaron productos de conservación en el interior del fémur,
lo que hizo posible que se preservaran los fragmentos para hacer análisis
químicos.
Según Jack Horner, pionero en el uso de técnicas de biología
molecular y celular en el estudio de los dinosaurios y coautor del trabajo,
el hallazgo se debe a una combinación de las circunstancias del
trabajo de campo con un buen análisis de laboratorio y cree que
se va a encontrar lo mismo en otros fósiles.
Hasta ahora, los investigadores han sido muy reacios a romper sus valiosos
fósiles para estudiar su mineralizado interior, lo que puede explicar
que no se hayan descubierto antes tejidos conservados.
Con este hallazgo se abre una nueva ventana al estudio de la fisiología
y probablemente también la biología molecular de los dinosaurios,
ya que los científicos de Montana no han comunicado todavía
si han conseguido aislar proteínas e incluso fragmentos de ADN
de los tejidos encontrados, lo que otros científicos no descartan.
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