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En el abanico de conclusiones del congreso de Centroamérica, República
Dominicana y Panamá que se dio por clausurado ayer en la capital, sobresale
un llamado a los entes supervisores del sistema bancario por “buscar
un cambio cualitativo de la supervisión”.
Claudio de Rosa, director ejecutivo de la Asociación Bancaria Salvadoreña
(ABANSA), fue el encargado de leer las conclusiones sobre el cónclave
que reunió al sector bancario de la región durante tres días en el país.
El ejecutivo dijo a la concurrencia que existe una diferencia en los
tiempos verbales en que hablan las superintendencias de fuera de la región
y las de dentro de esta. Afuera se habla en presente.
“Lamentablemente, dentro de la región aún estamos hablando en tiempos
futuros. Esto requiere un rápido cambio porque estamos contrarreloj”,
enfatizó De Rosa.
El mensaje también incluía pasar del “enfoque tradicional de carácter
policial a uno más avanzado de orientación”.
Los banqueros invitaron a las instituciones reguladoras a reunirse al
más corto plazo para acordar los puntos del Nuevo Acuerdo de Capitales
(Basilea II) que podrían se aplicados de inmediato, los que deberán se
adaptados a las realidades de cada país y los que serán descartados.
“Los supervisores tienen una función fundamental de ayudar a velar
por los recursos de los depositantes... pero también tenemos que tener
cuidado de no imponer costos innecesarios, y mucho menos estrangular el
crédito”, sostuvo De Rosa.
Por su parte, Luis Armando Montenegro, superintendente del Sistema Financiero
salvadoreño, sostuvo que los entes reguladores de la región están conscientes
del reto que implica la implementación de Basilea II.
“Estamos trabajando desde el año pasado en la supervisión consolidada
con el enfoque de riesgo, y para ello necesitamos información transparente”,
sostuvo el funcionario.
El reto se deja oír en los pasillos del hotel sede: es sentar a la banca
y los supervisores a unificar criterios, con la premura que los primeros
demandan.
Basilea II puede ser motor de integración
El Nuevo Acuerdo de Capitales, o Basilea II, y la integración
regional (que incluya a República Dominicana y Panamá) podrían
caminar de la mano.
Eso si el cambio a Basilea II, que actualmente provoca un exacerbado
nerviosismo, inicia y avanza en buena lid.
Basilea II contribuye a la integración de los mercados;
con ello, Centroamérica se acerca a mejores escenarios financieros,
sostuvo Miguel Chorro, presidente del Consejo Monetario Centroamericano
(CMCA), quien fue el encargado de leer las conclusiones de las mesas de
trabajo.
La región, agregó Chorro, mantiene un intercambio comercial
de $3,400 millones. Además, existen nueve conglomerados financieros
de origen centroamericano operando en esta zona.
Todo esto hace que Basilea II sea un instrumento propicio para
impulsar la integración, ahora
que los mercados están cada vez más globalizados,
enfatizó el ejecutivo.
El lado bueno
Los asistentes al seminario no vieron solo el lado difícil de
la implantación del Nuevo Acuerdo de Capitales. En las mesas de
trabajo también se habló sobre las oportunidades que advierten
en su aplicación; entre estas, los conceptos que se manejan para
conocer mejor al cliente y el refuerzo en la comunicación entre
los actores.
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