El G24 pidió ayer que se reduzca el “déficit democrático” en los procesos de decisión del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y solicitó una mayor voz y participación de los países pobres en ambos organismos.
Las exigencias de democratización en el funcionamiento de ambas entidades han cobrado fuerza tras la polémica elección de Paul Wolfowitz como presidente del BM.
Como es tradicional, Wolfowitz, el candidato estadounidense a la dirección del banco, fue el único contendiente por la Presidencia de la entidad.
“La actual infrarrepresentación de los países en desarrollo en los consejos ejecutivos del FMI y el BM reduce la legitimidad y eficacia de estas instituciones”, señaló en un comunicado el G24, que agrupa a los países de África, Latinoamérica y el Caribe.
Los países en desarrollo tienen fuertes quejas sobre la desigualdad, quejas que por el momento han caído en saco roto, ya que los países desarrollados no han mostrado indicios de querer cambiar las cosas.
EUA, Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña tienen cada uno un representante en el consejo ejecutivo del BM, integrado por 24 miembros.
A esos cinco se suman 11 de la Unión Europea. Los otros 18 directores ejecutivos representan a 184 miembros del banco. El reparto de poder es similar en el FMI.