Las ventas que a finales de marzo levantaron sus puestos en la plaza de las Banderas, una de las remodeladas entradas al mercado Central, no piensan moverse del lugar, pese al ultimátum recibido de la Alcaldía de San Salvador
El jueves por la tarde venció el plazo de 48 horas que dio la gerencia de mercados para que desalojaran la plaza, pero ayer aún seguían.
Las cocineras, respaldadas por los dirigentes de la Coordinadora Nacional de Vendedores (CNV), rechazaron la propuesta de trasladarse al parqueo del pabellón 1 y restaron importancia a un informe que emitió el Cuerpo de Bomberos, en el cual se señala que en el lugar donde se han ubicado podrían obstruir el paso del resto de vendedores en caso de emergencia.
Vicente Ramírez, presidente de la CNV, dijo que si la alcaldía intentaba desalojos “va a arder Troya”.
Pedro Hernández, otro líder del CNV, aprovechó la presencia de los medios para denunciar las supuestas amenazas de muerte que ha recibido un grupo de líderes a raíz del apoyo que están dando a las vendedoras, y que atribuye a empleados municipales.
En respuesta, Fernando González, administrador del mercado, dijo que agotarán hasta la última instancia para hacer entender a las cocineras que no se pueden quedar en ese lugar. De momento no habla de un desalojo forzado, más bien de un diálogo.
Para llegar a eso, los vendedores ponen como condición la mediación de la PDDH. Pero la alcaldía no quiere. Mientras no haya entendimiento, las cocineras se quedarán a dormir en sus puestos.