Soldados iraquíes asediaron ayer la localidad de Madaien, al sur de Bagdad, donde hombres armados tomaron como rehenes a 75 habitantes chiitas del lugar y les amenazaron con matarles si no evacuaban la ciudad, según testigos y responsables.
Un secuestro de chiitas que fue seguido de un rapto de sunitas de la tribu Dlimi se encuentra en el origen de este asedio, según una fuente del ministerio del Interior.
Los atacantes volaron un lugar de oración chiita de la localidad, Husseyniat al Rassul al Aadham, en el que no se encontraba ningún fiel en ese momento.
Los hombres armados, probablemente rebeldes sunitas, entraron el viernes en la ciudad en camiones, detuvieron a unos 75 habitantes, entre ellos mujeres y niños, y obligaron a otros a abandonar el lugar, indicó un responsable del ministerio de Defensa.
Fuerzas especiales del ejército iraquí, que trataban de hacerse con el control de la localidad, cercaron la zona e intercambiaron disparos con los rebeldes, añadió.
“Hombres armados circulan por Madaien pidiendo por altavoces a todos los habitantes chiitas que abandonen el lugar”, indicó un capitán del ejército, Haitham Mohammed, que logró salir vestido de civil con otros habitantes hacia la localidad de Kut. “Tienen retenidas a más de 70 personas, entre ellas mujeres y niños, y amenazan con matarlos si los chiitas no abandonan la ciudad”, agregó.
La carretera que une Kut con Bagdad es una de las más peligrosas de Iraq, en la que los ataques contra civiles son muy frecuentes.
Continúa ola de violencia
La violencia se recrudeció tras varios días de relativa calma con la muerte de al menos 13 personas, entre ellos dos extranjeros, en ataques y atentados suicidas registrados en varios puntos del país.
El derramamiento de sangre comenzó en Kirkuk, en donde un soldado y un policía iraquíes murieron asesinados a tiros por desconocidos en dos incidentes separados, informó un comunicado de la Oficina de Coordinación de la Seguridad iraquí-estadounidense.
Pocas horas después, siete personas murieron, entre ellas cinco policías, y más de 10 resultaron heridas cuando un suicida con un cinturón con explosivos se inmoló haciendo detonar su carga en el interior de un restaurante del centro de Baquba, a unos 65 kilómetros al noreste de la capital iraquí.