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9:50 a.m. del 23 marzo: Cruz Landaverde ya estaba preparándose para entrar a la sala de operaciones donde el doctor Andrés Cárdenas le eliminaría los pterigiones que afectaban su ojo derecho. Una enfermera le colocó una bata, gorro y zapatos especiales.
Ojos libres de “nubes”

Rocío Rivas
vivir@laprensa.com.sv

Gracias a la cirugía de pterigión, las personas que poseen “carnosidades” o “nubes” en sus ojos en grados avanzados pueden recuperar la luz de sus ojos.

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Según explica el oftalmólogo Wilfredo Jiménez, las soluciones contra los pterigiones dependerán básicamente de la edad del paciente y del grado de pterigión que él o ella padezcan.

“Si la persona es joven y su pterigión es grado 1 no se le ofrece cirugía porque tiene un riesgo elevado de que el pterigión vuelva a salir (recidiva), si la persona no se cuida del sol, humo, polvo, si se desvela con frecuencia”, afirmó el oftalmólogo.

Para estas personas, si su pterigión no presenta muchos síntomas, se les recetan gotas con medicamentos vasoconstrictores y lubricantes; es decir, gotas que disminuyan la irritación o resequedad, estímulo que da paso a que pterigión crezca.

Para los pacientes que posean pterigiones en grado 2, 3 y 4 una opción curativa es la cirugía que elimina el problema de raíz.

La tercera alternativa quirúrgica es el injerto exógeno; es decir, cuando se realizan injertos de un tejido de otra persona. En el caso del pterigión, el tejido injertado será proveniente de la membrana amniótica de la placenta.

Después de que una persona ha sido operada de sus ojos, debe pasar con las ventanas del alma vendadas por un día.

Además se recomienda el uso de lentes oscuros, sombreros, sombrillas y evitar estar expuestos al humo, polvo, etc.

4 ó 6 semanas después de la operación, los pacientes deben consultar a su oftalmólogo para que él decida si el paciente necesitará lentes correctivos que mejoren aún más su visión.

La calle Obispo Marroquín en Sonsonate ha sido testigo de cómo los ojos de Cruz Landaverde de Mercado han ido perdiendo la facultad de ver con claridad.

Precisamente en esa soleada calle, durante los últimos 36 años, Cruz se ha dedicado a vender artículos varios para criar a sus ocho hijos, sin imaginar que el constante sol y otros medios ambientales estaban provocando un crecimiento excesivo de la conjuntiva que se encuentra ubicada sobre la esclerótica del ojo.

“Yo siempre vendí en esa calle. Allí a uno le afecta el polvo, el sol, el calor de la pavimentada... por todo eso a los 40 años empecé a sentir ardor, irritación, como si tuviera arena en los ojos”, recordó Cruz, mientras una enfermera la preparaba para entrar a la sala de operaciones de FUDEM, Centro de Salud Visual.

“Hace tiempo, un doctor me dijo que yo tenía pterigiones en mis ojos; pero por el dinero no me operé, además de que tenía a mis hijos chiquitos y no quería dejarlos solos”, confesó esta madre salvadoreña.

Y así, entre sus obligaciones laborales y su hogar, Cruz dejó pasar el tiempo sin tratarse, sin proteger sus ojos con lentes oscuros contra los rayos solares UVA y UVB o con gotas especiales que detuvieran el avance de la enfermedad.

“Llegó un momento en que con un ojo ya no veía; con el otro solo leía la letra grande. Por eso, dejé de leer la Biblia; si hasta dejé de ir a la iglesia en la noche porque en lo oscuro no veía nada y siempre me andaba golpeando... Un día llegó una doctora a la iglesia y una amiga me dijo; así que fui y esa doctora me envió para acá (a FUDEM)”, recordó.

Y así, hace unos meses Cruz de Mercado prefirió no ir a vender a la calle Obispo Marroquín y, por el contrario, viajó hasta la capital, a la colonia Flor Blanca.

Según Andrés Cárdenas, médico oftalmólogo de FUDEM, cuando él examinó a Cruz ella presentaba una disminución de la visión y pterigiones en grado 3 y 4.

“Prácticamente estaba ciega, pues los pterigiones cubrían todo el ojo”, afirmó el galeno.

Nueva luz

Según Wilfredo Jiménez, médico oftalmólogo de FUDEM, existen 4 grados de pterigiones. El grado 1 está limitado a la conjuntiva del ojo; mientras que en el grado 2 el pterigión ya está afectando el limbo de las ventanas del alma.

En el caso de Cruz, su pterigión grado 3 ya se había extendido 4 milímetros sobre su córnea y el pterigión grado 4 estaba obstruyendo su eje visual, debido a que ya había invadido el centro de la córnea.

Precisamente por esta razón, el doctor Cárdenas decidió que la mejor opción para esta salvadoreña de 61 años era una cirugía.

Exactamente el 23 de marzo, durante la primera campaña de cirugía de pterigión que realizó FUDEM, una fundación privada sin fines de lucro, Cruz fue operada del ojo derecho, el que más le molestaba.

“Se le hizo un pulimiento de córnea, se le pusieron unos injertos de su propia conjuntiva en el área donde estaban los pterigiones para que no volvieran a salir. Además, se le realizó una corrección del simbléfaron (cuando el párpado y la conjuntiva están pegados)”, explicó el doctor Cárdenas.

Buenos resultados

A pesar de que Cruz poseía dos pterigiones en su ojo derecho y otras complicaciones, la operación no duró más de una hora.

“Estoy tan contenta; ya salí de este apuro. La verdad es que al principio uno cree que duele la operación; pero bendito sea el Padre Celestial: no me ha dolido nada, pues me durmieron el ojo (con anestesia local)”, comentó emocionada Cruz a la salida de la operación.

Minutos más tarde, una enfermera le recomendó protegerse sus ojos con lentes de sol, no exponerse a factores irritantes como el polvo, el viento, el humo o el calor, y lo más importante, no frotarse el ojo operado, pues si lo hacía, el injerto de córnea que se le había realizado podría dañarse.

Por el momento, Cruz sigue las indicaciones del médico y guarda reposo en su casa en la colonia La Ponderosa, en Sonzacate, Sonsonate.

De vez en cuando, siempre portando sus lentes oscuros, viaja hasta la capi-tal para recibir sus chequeos oftalmológicos.

“La semana pasada vi a la paciente Cruz Landaverde, y estaba bastante bien, viendo mejor con el ojo operado. Más adelante, hay que evaluar si hay necesidad de ponerle anteojos para que su visión mejore aún más”, sugirió el doctor Cárdenas.

Planes futuros

A pesar de que el ojo derecho de Cruz todavía se está recuperando, esta sonsonateca se siente tan satisfecha con los resultados de su primera cirugía de pterigión que ya se decidió a operarse el otro ojo.

Solamente que en esta ocasión debe esperar a que su operación cicatrice completamente para que su oftalmólogo pueda eliminar los pterigiones de su ojo izquierdo.

“Me siento tan agradecida con Dios y con FUDEM, pues yo nunca creí que iba a volver a estar tan bien”, finalizó Cruz.



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