Su taller está lleno de madera y aserrín, ambas de distintos colores, tamaños y formas. Hay madera también en el patio frente a la casa, en el traspatio, incluso en la sala y sobre la mesa del comedor. Algunas hasta prensan las servilletas que están junto al café.
También el dueño de la casa, Miguel Martino, está invadido. Huele a madera. Su ropa está llena de aserrín. Claro, después de casi 20 años de labor entre savia, corteza, termitas y tablas, es difícil no identificarse con todo ello.
“Es un material que me tiene cautivado. Es muy lindo y cálido”, dice, mientras voltea hacia sus hijos esculpidos en madera que yacen por toda la casa.
La forma tras la savia
Martino es uno de los pocos artistas en el país que han experimentado trabajar con la madera para esculpir y crear obras de arte. Pero, como cualquier material digno de ser llamado, luego, obra de arte, él asegura: “A la madera hay que respetarla y conocerla, porque uno no hace lo que quiera con ella, esta tiene sus propias reglas y características”.
Y agrega que contrario a lo que ocurre con otros materiales que sucumben a la mano del creador, “con la madera, el artista debe dialogar y dejar que ella vaya dando pautas”.
Ese diálogo ha evolucionado a lo largo de estas dos décadas y ha forjado raíces en técnicas bien plantadas. Una de ellas es la que él ha denominado “madera recuperada”, es decir, que no se toca un árbol que esté en pie y goce de salud. “Se utilizan árboles que por algún motivo natural hayan sido dañados o sean desperdicios de la mano del hombre, producto de aserraderos o carpinterías”, explica el escultor.
La otra técnica es la de “madera ensamblada y tallada”, porque en ningún momento se utiliza para unir la piezas otro material que no sea la madera, “incluso el pegamento con el que se sostienen las partes es una pasta que está hecha a base de aserrín”, asegura Martino.
La madera busca espacio
Los hijos de Miguel Martino, cerca de 20 esculturas, que él llama figurativas, serán expuestas en La Pinacoteca, del 21 de abril al 12 de mayo, bajo el nombre de “La oportunidad del espacio”.
En esta exposición se presentará un video documental sobre el proceso de la escultura en madera. El video documento se enfoca en una de las piezas que ya están en dicha galería, que lleva el nombre de “Proveerá”.
Para crear esta obra se usó un árbol de quebracho, dañado por un rayo hace 10 años. Su nombre se debe a que la madera de este es una de las más duras que existen en el mundo y es capaz de quebrar las hachas con las que se corta. La obra fue esculpida durante cinco semanas en Jucuarán.
Esta y otras obras son una síntesis de su trabajo de los últimos tres años, “donde el eje central de la temática que trabajo es la relación entre el hombre y la naturaleza”, explica Martino.