La calle Ciriaco López se convirtió ayer, una vez más, en escenario de la disputa entre la Alcaldía de Santa Tecla y un grupo de vendedores informales. También, una vez más, una orden de desalojo fue la chispa que encendió los ánimos, aunque la situación ayer no fue más allá de los insultos y las amenazas.
El Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) desplegó unos 15 efectivos para desalojar a dos vendedores de elotes que no tienen permiso para comercializar en la citada vía, situada junto al mercado Central. Al lugar también se presentaron varios agentes de la PNC, cuya misión era solo “observar”.
Para Amílcar Ascencio, uno de los vendedores afectados, el operativo fue “un abuso de poder” por parte de la municipalidad.
“Es injusto que no nos dejen trabajar tranquilos. Abusan y cometen actos arbitrarios cada vez que tienen oportunidad”, se defendió el comerciante.
Cumplir las ordenanzas
Luis Vásquez, del CAM, justificó la intervención “para velar y hacer cumplir la ordenanza municipal”. La ordenanza prohíbe ventas en la vía sin autorización municipal.
En el caso de ayer, no fue necesario “usar la fuerza”. Luego de más de 90 minutos de discusión entre el CAM y los vendedores, la acción de desalojo fue abandonada. El diálogo, promovido por la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, logró apaciguar los ánimos.
“Él (Amílcar Ascencio) concilió. Se comprometió a retirar la venta de elotes por su propia voluntad. El desalojo ya no es necesario”, destacó el agente Vásquez.
La mayoría de vendedores armados con palos y piedras que se concentraron en un tramo de la calle Ciriaco López exigían al alcalde retomar la problemática. “Es urgente encontrar una salida viable. No queremos que haya preferencias”, dijo un vendedor informal de relojes de puño.
Mes complicado
El de ayer fue uno más en el listado de desencuentros ocurrido este mes entre comerciantes y alcaldía tecleña (ver recuadro).
“Insto al concejo municipal a que entremos en una solución real y verdadera; que entienda que al interior de los mercados, sobre todo del Dueñas, no se vende”, señaló José López, comerciante.
Y es que la herida abierta cuando se desalojó el parque Daniel Hernández a principios de 2004 aún está abierta.
De hecho, los deseos de ocupar los alrededores del mercado Central fueron los que desembocaron, a finales de septiembre del año pasado, en tres días de violencia entre comerciantes y agentes del CAM.
En San Salvador, el abandono de la voluntad ordenadora ha traído consigo varios meses de “paz” con los comerciantes informales. La llama que no se ha apagado en la capital es la de los mercados, como el caso de la plaza de las Banderas.