Unos 400 voluntarios se enrolaron en Teherán el miércoles para sacrificar sus vidas en “los países islámicos ocupados”, inspirados por una “fatwa” —dictamen religioso— de un clérigo de línea dura que dio su apoyo religioso a las misiones suicidas.
La sesión de registros fue la última de un grupo llamado comité para la conmemoración de los mártires de la campaña islámica global, que dice haber enrolado a 35 mil voluntarios de toda la nación para posibles ataques desde el año pasado.
El Gobierno de Irán, inclinado hacia las reformas, ha dicho en varias ocasiones que no permitiría que grupos realicen ataques.