Miles de nicaragüenses tuvieron que ingeniárselas ayer para movilizarse a sus trabajos y centros de estudio en medio de un paro que los transportistas mantienen en forma parcial por tercer día en la capital y dos municipios aledaños.
Muchos habitantes de Managua decidieron acudir a pie a sus centros de trabajo, mientras otros esperaban aglomerados en las paradas el servicio de transporte que ofrecen camionetas privadas a precios más altos.
Los transportistas del servicio colectivo iniciaron el martes un paro total en Managua y los municipios aledaños, luego de que los estudiantes universitarios prendieron fuego, un día antes, a tres autobuses, en protesta por el alza en las tarifas del pasaje.
Más de 200 cooperativas de taxis de la capital de Nicaragua se sumaron a la huelga iniciada hace tres días por dueños de autobuses, agravando así la crisis provocada por el alza en el precio del combustible, informaron líderes del sector.
El presidente Enrique Bolaños desestimó las protestas e indicó que no enfrenta ninguna crisis. Bolaños culpó a grupos de universitarios y transportistas de provocar los disturbios que ocurren desde el lunes en esta capital.
“Yo veo a todita Nicaragua tranquila y lo único (contrario) es un pedacito de Managua, que gira alrededor de dos o tres universidades y algunos transportistas”, dijo Bolaños a periodistas.
UE condiciona ayuda
Nicaragua no recibirá 120 millones de dólares de la Unión Europea para su presupuesto si no firma un acuerdo económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y no demuestra estabilidad política, advirtió una fuente diplomática.
“A nosotros nos interesa que haya buena gobernabilidad y la situación actual nos preocupa un poquito porque el diálogo no sabemos exactamente si está o no”, apuntó el embajador de la UE en Nicaragua, Kees Rade, y afirmó que Europa sigue con preocupación la crisis.