Portada
 
  Lo del día
  Nación
  Gran San Salvador
  Mundo
  Departamento 15
  Economía
  Departamentos
  Opinión Editorial
  Deporte
  Fútbol Nacional
  Cultura
  Vivir
  Fama
  Extremo
  LPG Datos
  Especiales
  Especiales
  Zona Multimedia
  Archivo
 
  Enfoques
  Dominical
  La Tribuna
  El Heraldo
  El Economista
 


Alberto II de Mónaco: un buen partido

Mónaco/FP
Vivir@laprensa.com.sv

Alberto, heredero del mandato del principado de Mónaco, es un deportivo y buen partido. “Albie”, como lo apodaba su madre, Grace, sigue contemplando la idea de una boda, sin decidirse.

Imprimir esta nota Enviar esta nota Opinar sobre este tema




El príncipe Alberto II, heredero del Principado de Mónaco.
Actrices, modelos, atletas: las relaciones atribuidas al príncipe Alberto II, diversas y efímeras, alimentaron especulaciones de matrimonio, hasta ahora frustradas.

“Recibo cada semana una candidatura espontánea. El expediente es grandísimo”, dijo a la revista Paris-Match en 1998. Siete años más tarde, ninguna conquista pasó de los primeros tanteos y el nuevo soberano, de 47 años, no parece deseoso de casarse por el momento.

“No hay edad para el matrimonio”, dijo en 2002, contradiciendo el mandato de su padre, quien le pedía que garantizara la línea hereditaria.

La falta de decisión de su heredero condujo a Rainiero a poner una condición a su sucesor en 2000: “Antes que todo deseo que pueda tener hijos, porque eso es esencial para la vida del Principado”.

Los deseos del soberano estuvieron a punto de cumplirse cuando se le atribuyó a Alberto una relación con la modelo Tasha de Vasconcellos Mota e Cunha. Demasiado rápido: el Palacio denunció los que dio en llamar “rumores carentes de todo fundamento”.

Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Brooke Shields, Angie Everhart, Alicia Warlick... La lista de presuntas relaciones de Alberto es tan larga como la de Don Juan, pero sigue sin verificar, pues el príncipe, que es espiado por los medios de comunicación tanto como sus hermanas, nunca ha dado de qué hablar. A veces se presta a la entrevista íntima sin darse del todo. Falso cándido, afirmó a Paris-Match: “Pienso que soy para algunas mujeres una especie de objetivo...”.

Alberto, a quien se consideraba pronto a cumplir las órdenes paternas, siguió firme: “Escogeré a mi mujer según mi corazón y no según la razón de Estado”, afirma con frecuencia. Esa posición le es muy cómoda, pues la revisión de la Constitución monegasca en 2002 impide a Mónaco caer en las manos de Francia: si Alberto muriera sin heredero, la corona iría a manos de su hermana mayor, Carolina de Hannover. “No tiene ninguna prisa por casarse, aunque es probable que lo haga de aquí a dos años”, reveló el periodista Stephane Bern. La explicación de soltería tan prolongada habría que buscarla del lado de Freud: “Vive un poco a la sombra de tres mujeres excepcionales: su difunta madre la princesa Grace y sus dos hermanas”, agrega Bern. “Mi esposa no solo desempeñará un papel de adorno”, dijo una vez a una revista femenina. Alberto podría sorprender y volver a reeditar la fabulosa “jugada” del príncipe Rainiero con Grace: un matrimonio de amor que beneficie también económicamente a Mónaco.



Agua Caliente, riqueza entre montañas

   


[ Portada | Nación | Economía | Departamentos | Departamento 15 | Gran San Salvador | Mundo | Deporte]
[ Fútbol Nacional [Opinión Editorial | Cultura | Multimedia | Vivir | Fama | Extremo | LPG Datos |  Especiales]
[ Enfoques | Revista Dominical | La Tribuna | El Heraldo ]

© Derechos Reservados : 1997 - 2005   | Aviso legal |   Escríbanos