Los precios a término del crudo cayeron ayer, luego de que el presidente estadounidense George W. Bush se reuniera con el príncipe Abdalá, heredero de la corona de Arabia Saudí, para analizar la forma de frenar su carrera alcista.
Algunos analistas advirtieron, sin embargo, que cualquier retroceso de los precios probablemente sea de corta duración debido a que no han cambiado las percepciones de que la fuerte demanda supera a la oferta de petróleo.
El crudo liviano de bajo contenido sulfuroso para entrega en junio bajó 37 centavos para cerraren 54.20 dólares el barril en la contratación electrónica de la Bolsa de Materias Primas de Nueva York.
La gasolina sin plomo bajó 2.17 centavos y llegó a 1.6290 dólares el galón (3.8 litros), mientras el combustible para calefacción se vendió a 1.5079 dólares por galón, con una disminución de 1.02 centavos.
En la Bolsa Mercantil de Petróleo de Londres, el crudo Brent del Mar del Norte bajó 26 centavos y llegó a 54.14 dólares el barril.
Los precios subieron en la última semana en medio de temores de que la creciente demanda de combustible pueda exceder la oferta.
El lunes, la Casa Blanca expresó sus esperanzas de que los planes de Arabia Saudí de expandir la producción puedan ayudar a hacer retroceder los precios de la gasolina en Estados Unidos, que se han ubicado por encima de los 2.20 dólares el galón. “Un precio elevado del crudo perjudicará a los mercados y él lo sabe”, expresó Bush refiriéndose a Abdalá. Los dos líderes se reunieron en la hacienda del presidente de Crawford, en el estado de Texas.
El analista John Waterlow de Wood Mackenzie Consultants, en Edimburgo, manifestó que el encuentro de Bush y Abdalá había contribuido a bajar los precios.
Arabia Saudí ha presentado un plan para incrementar su capacidad de producción a 12.5 millones de barriles diarios para 2009, del actual límite de 11 millones.