El presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el nicaragüense Harry Brautigam, destacó ayer la disciplina crediticia que El Salvador ha mantenido durante los últimos 20 años.
Brautigam, quien encabezará la asamblea de gobernadores que el banco realizará en el país a partir de este 27 de abril, dijo que planean colocar más recursos en El Salvador dentro de la estrategia que han preparado de aquí a 2009.
Solo el año pasado, la institución desembolsó 417.4 millones de dólares en préstamos para el país, completando una cartera de créditos vigentes que ronda los 700 millones de dólares.
Al preguntarle si consideraba que el Gobierno y la empresa privada salvadoreña estaban en posibilidad de captar más fondos a través de créditos, sin que esto afectara el nivel de la deuda externa, Brautigam respondió que sí, principalmente porque, según él, El Salvador mantiene una disciplina crediticia destacable.
El país mantiene su deuda externa en alrededor del 40 por ciento con relación a su producto interno bruto (PIB) —sin incluir los préstamos de la banca privada—, lo que para los organismos internacionales es hasta cierto punto aceptable.
El BCIE acaba de condonarle una deuda de casi 476 millones de dólares a Nicaragua, aprovechando que esta nación se adhirió a la iniciativa del Banco Mundial (BM) para condonar deudas a los países pobres altamente endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés).
Brautigam descarta que El Salvador pueda llegar a esos niveles. “Sería separarse de todo lo que han pasado en los últimos 20 años, con una disciplina muy buena en el manejo de su sistema económico”, reflexionó.
Desde 1961, año en que el banco inició operaciones, este ha desembolsado al país unos 2,320 millones de dólares, y para este año se plantean el objetivo de aprobarle otros 475 millones más.
La apuesta en general en la región de la institución es combatir la pobreza, fortalecer la integración centroamericana e impulsar a los países del istmo hacia la globalización.
En el primero rubro, que domina la colocación de sus créditos totales en casi un 38 por ciento en toda Centroamérica, el BCIE intenta generar oportunidades para la creación de empleos formales, facilitar el acceso a préstamos y estimular la adquisición de conocimientos.
Su eje principal para esto es el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.
Por otro lado, Brautigam dijo que promueven una nueva gama de productos para la región, manteniendo el apoyo a proyectos de infraestructura y ampliando su cometido a programas de interés social, como la educación y la salud.
“Actualmente, para el sector público, lo que generalmente hemos hecho es financiar proyectos; ahora queremos financiar programas”, aseguró el nicaragüense. Y este tipo de productos los impulsan en toda el área centroamericana.