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Abril 27. (10:00 a.m.) El gobierno de Nicaragua desechó hoy la posibilidad de decretar un estado de emergencia, pese a las últimas protestas contra el alza del servicio de transporte y las presiones al presidente Enrique Bolaños para que renuncie al cargo.
En declaraciones a la televisión local, el ministro de Gobernación, Julio Vega, dijo que Bolaños está dispuesto a resolver la crisis mediante la negociación con sus opositores y con los sectores involucrados en el tema del alza al precio de los combustibles.
"Estado de emergencia aquí no cabe, aquí lo que cabe es el diálogo y la negociación", afirmó Vega.
El funcionario consideró que existe voluntad de conversar por parte de sectores como los operadores de transporte urbano colectivo de Managua, y aseguró que "sólo algunos se oponen" a una salida negociada al conflicto, en alusión al izquierdista Frente Sandinista.
Vega calificó de "cívica y pacífica" la decisión de los dueños de autobuses de mantener la huelga iniciada ayer en Managua. En días pasados, universitarios y otros manifestantes incendiaron al menos 10 vehículos de propiedad estatal y
privada.
Asimismo confirmó que las autoridades de la Policía y del Ejército mantienen coordinación y están "atentas" al curso de los acontecimientos, por instrucciones expresas del presidente Bolaños.
"Tenemos que respetar el derecho de los ciudadanos a movilizarse, porque ellos al igual que los protestantes tienen derecho a circular libremente", señaló.
En declaraciones formuladas anoche, Bolaños reiteró que no piensa dimitir y que concluirá su mandato en enero de 2007, como lo establece la ley.
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