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Las gremiales de autobuses del transporte colectivo no solo coinciden
con el informe especial de la Corte de Cuentas, sino que además sostienen
que las irregularidades han sido amparadas por la irresponsabilidad y
negligencia de los funcionarios frente al combate de la corrupción. “Conozco
gente dentro del VMT que puede decirlo. Ahí hay corruptos todavía”,
manifestó Genaro Ramírez, presidente de la Asociación de Empresarios de
Autobuses Salvadoreños (AEAS).
Ramírez rechazó que la responsabilidad de la corrupción en el ámbito
del transporte recaiga en las espaldas del sector como lo plantean los
funcionarios. “¿Quiénes son los encargados de legalizar unidades
o sacar de circulación ilegales? Son ellos. ¿Por qué nos quieren echar
la pelota (culpa) a nosotros?”, dijo Ramírez.
Joaquín Herrera, presidente de la ATP, fue más allá al asegurar que muchas
autorizaciones de unidades se han hecho mediante procesos irregulares
que incluyen presiones políticas.
“Hemos denunciado casos donde los permisos ya estaban autorizados,
mientras las unidades aún no habían sido desembarcadas en las aduanas”,
expresó.
El dirigente dijo que han presentado expedientes al VMT para que investigue
irregularidades detectadas por ellos, pero nunca se han conocido los resultados.
“Que no esté hablando el ministro Gutiérrez de que son corrupciones
al interior de las rutas porque estas no le dan permisos a nadie, los
permisos los extiende Transporte”, señaló.
El dirigente de los microbuseros, Catalino Miranda, que firmará el contrato
de concesión de línea esta semana para prestar el servicios de transporte,
dijo que su empresa tiene todo en orden, sin embargo, dijo que “no
mete las manos al fuego por todo su sector”. El ex viceministro
de Transporte Rogelio Tobar señaló que hubo una importante falsificación
de documentos elaborados fuera del VMT (ver nota aparte).
Un sector conocido por las irregularidades
El último anuncio de limpieza en el sector se hizo el año
pasado con los operativos contra las unidades ilegales.
El transporte público sigue envuelto en la nube de irregularidades
que le ha acompañado por años. Las denuncias sobre corrupción
han salpicado a diferentes administraciones a cargo de esa cartera.
Los anuncios sobre limpieza en ese sector se han sucedido uno tras otro,
pero no dejaron resultados del todo alentadores y solo una parte de la
corrupción desapareció tras la eliminación del subsidio
al diésel, en 2001.
Uno de los últimos anuncios sobre eliminación del transporte
ilegal lo hizo a finales del año pasado el ministro de Obras Públicas,
David Gutiérrez. Anunció operativos masivos y permanente
contra los ilegales. El objetivo era bastante pretencioso: decomisar 3
mil unidades ilegales.
El plan formaba parte de los 14 acuerdos que se tomaron en octubre pasado,
entre el Gobierno y las gremiales del transporte, que incluían
la revisión del nuevo contrato de concesión y la legalización
de la tarifa de $0.20 en el servicio urbano.
Los buseros protestaron porque se les estaban apresando unidades legales,
afirmaron.
El crimen organizado también ha infiltrado la industria del transporte,
tal como lo reveló la Policía con el decomiso de varias
unidades de microbuses robadas y luego colocadas en rutas legales.
Falsificación o evasión
Ha sido común la circulación, en manos de transportistas,
de documentos de transporte presuntamente falsos.
Las autoridades enviaron el año pasado a la Fiscalía General
numerosas denuncias sobre permisos de línea y otros documentos
aparentemente falsos que eran portados por empresarios.
Pero son muchos los empresarios que alegan haber recibido las autorizaciones
directamente de ex funcionarios del VMT. Las autoridades aseguran que
estos problemas terminarían con la firma de los nuevos contratos,
pero algunas gremiales no creen eso.
Transporte, un viceministerio inestable
Una de las carteras más volátiles del Gobierno es el Viceministerio
de Transporte (VMT), que en el transcurso de 2003 estuvo en manos de cuatro
diferentes funcionarios.
Ricardo Yúdice, estuvo en el cargo hasta el 1.º de abril
de 2003, cuando presentó su renuncia.
Yúdice enfrentó a un sector radicalizado tras la eliminación
del subsidio al diésel.
Ha sido el último viceministro que tuvo que enfrentar un paro
en el sector transporte. Yúdice, además, tuvo que lidiar
con una enconada oposición política en el seno de la Asamblea
Legislativa.
El 8 de julio, la papa caliente del transporte recayó
en el profesional Américo Hidalgo, un ingeniero industrial que
renunció antes de cumplir un mes en la silla mayor del viceministerio.
El siguiente titular del VMT en 2003 fue Rogelio Juan Tobar, quien se
mantuvo al frente de esa cartera de Estado hasta finales del año
recién pasado.
Benjamín Cestoni asumió el cargo tras la salida de Tobar
y lo ostenta hasta la fecha. Al asumir, lo hizo con la promesa de ordenar
el sector transporte.
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