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Las acciones de violencia recrudecieron en las últimas horas y causaron
11 fallecidos y varios lesionados.
Uno de los actos más horrendos ocurrió ayer a la 1 de la tarde y en pleno
centro de San Salvador.
Dos hombres a bordo de una motocicleta dispararon a quemarropa contra
Karla Yesenia González, de 30 años, quien se encontraba almorzando en
ese momento en su puesto de venta de zapatos, ubicado en la esquina formada
entre la avenida Monseñor Romero y la calle Delgado, en la acera del Teatro
Nacional.
En el ataque, resultó herida de bala, Eva Lorena Valladares, de 35, quien
era empleada de la fallecida.
Los delincuentes intercambiaron disparos con dos vigilantes privados
que prestan servicio en la zona.
Los supuestos atacantes resultaron con lesiones de bala.
Uno de ellos, identificado como Mario Antonio Escalante, fue capturado
por los vigilantes, mientras que su compañero logró escapar.
Las comerciantes atacadas fueron llevadas al Hospital Rosales, pero Karla
Yesenia falleció antes de llegar al nosocomio. Su ayudante se encuentra
fuera de peligro, según el informe médico.
La salud de Escalante, uno de los supuetos agresores, es delicada.
Ministro preocupado
El ministro de Gobernación , René Figueroa, dijo estar preocupado por
el alto índice de homicidios.
“No negamos que este año ha sido duro, ha sido una prueba durísima.
Pero lo importante es que el equipo de seguridad del Gabinete no se sentó
a lamentarse. Nos tiramos a la calle a redoblar esfuerzos”, dijo
Figueroa.
Añadió que el plan antihomicidios es uno de esos esfuerzos que busca
reducir la tasa de muertes.
Microbusero asesinado en Apopa
Rigoberto Flores Barraza, de 48 años, era un pandillero de la
mara Salvatrucha (MS) que llegó hace un año al ser deportado
de Estados Unidos por considerarlo no grato.
A su llegada, Flores Barraza, quien aún llevaba consigo los tatuajes
alusivos a la MS en su cuerpo, se convirtió en empresario de microbuses
de la ruta 38-B.
La Policía informó que Flores, propietario de tres microbuses
de la referida ruta, fue asesinado a balazos por supuestos pandilleros
de la mara 18 en la colonia Tikal Norte de Apopa, al norte de San Salvador.
Para cometer el crimen, los mareros utilizaron armas cortas y un fusil
AK-47. El hecho de que armas largas estén en manos de las pandillas
es preocupante para las autoridades policiales.
Flores, quien tenía 25 balazos en su cuerpo, ya había
denunciado a miembros de la mara 18 por amenazas de muerte ante la Policía.
Tras ser asesinado, los pandilleros le robaron su pistola.
Horas después del homicidio, los policías capturaron a
Melvin Geovany Flores, de 18 años; Moisés Antonio Durán
Martínez, de 19, y Óscar Antonio Beltrán Claros,
de 18, como sospechosos del crimen. Los detenidos alegaron en su defensa
que ellos no habían asesinado a Flores Barraza.
Ayer por la mañana, la Policía de Apopa allanó
dos casas en la referida colonia y decomisó el fusil AK-47, la
pistola de la víctima, una pistola artesanal y otra de juguete
en la vivienda de uno de los detenidos.
Las armas decomisadas serán enviadas al laboratorio técnico
científico de la Policía para que sean sometidas a la prueba
de balística y confirmar si han sido utilizadas en este como en
otros crímenes ocurridos en los últimos meses en varias
colonias del municipio de Apopa.
Asesinan a estudiantes en municipio de San Marcos
Dos hombres dispararon contra las víctimas que se encontraban
reunidos en un parqueo de la urbanización San Marcos. Dos murieron
y uno resultó herido.
Los esfuerzos que hacían dos jóvenes deseosos por superarse
en la vida quedaron truncados la noche del lunes pasado.
Los estudiantes de bachillerato Danilo Edgardo Fernández Gómez,
de 20 años, y José Rodrigo Díaz López, de
17, fueron asesinados a balazos en la urbanización San Marcos,
al sur de la capital.
Otro joven, Mauricio A., de 18 años, resultó herido en
el ataque.
Fernández Gómez trabajaba como ayudante de mecánica
automotriz durante el día y por la noche iba a estudiar a un centro
educativo público. Cursaba el primer año de bachillerato.
Díaz López también estudiaba el primer año
de bachillerato, pero en un colegio particular. Los dos eran vecinos y
amigos.
La noche del ataque estaban reunidos junto a otros jóvenes en
la entrada del pasaje 14. El encuentro fue interrumpido por dos hombres
con apariencia de pandilleros que sin expresar palabras comenzaron a dispararles
a las víctimas.
La Policía no tiene ni los mínimos indicios del móvil
del doble crimen.
Los familiares de Díaz López se mantuvieron herméticos.
Los vecinos de la referida colonia aún estaban consternados por
el doble crimen.
Violencia en Sonsonate y Zacatecoluca
En Sonsonate, fue asesinado un joven estudiante, mientras que en La Paz
las víctimas eran dos jóvenes identificados con pandillas.
Walter Geovani Bruno Castro, de 16 años, estudiante de primer
año de bachillerato del Instituto Nacional Thomas Jefferson se
convirtió en el segundo estudiante ultimado esta semana.
El menor caminaba el lunes sobre la avenida Fray Flavián Mucci
cuando dos hombres a quienes la PNC relaciona con pandillas desefundaron
un arma y le hicieron varios disparos.
A 50 metros del lugar del crimen, está un colegio particular,
cuyos alumnos presenciaron el hecho.
La víctima se debatía entre la vida y la muerte hasta
que agentes del 911 llegaron y pidieron apoyo de un particular para trasladarlo
al hospital Jorge Mazzini. Por la gravedad, el lesionado fue trasladado
al Hospital de Santa Ana, donde falleció. El menor vivía
en San Antonio del Monte.
En La Paz
Supuestos pandilleros atacaron a balazos la noche del pasado lunes,
en el barrio Candelaria de Zacatecoluca, a un grupo de mareros rivales.
El ataque provocó la muerte de Fernando Federico Orellana Argueta,
de 24 años, y de Élmer Alexander Morales, de 18.
El hecho se registro a eso de la 7 de la noche, cuando las víctimas,
junto a otros amigos, departían en el portón de una pupusería
de la zona.
Otro grupo, entre ellos una mujer, apareció del sector sur de
la calle, les saludaron, sacaron armas de fuego y empezaron a dispararles.
Instantes después, la PNC realizó un operativo y logró
detener a Cristina Maricela Ramírez Hernández, de 19 años,
y a un menor de 17.
La mujer es la misma que hace tres meses estuvo involucrada en la muerte
de un cobrador de buses de la ruta 177, en San Vicente, pero que salió
libre por falta de pruebas incriminatorias.
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