La lucha contra la poliomielitis a través de vacunaciones cumple 50 años, pero aún sigue siendo incierto si se logrará el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de tachar este mal de la lista de enfermedades contagiosas a fines de este año.
Desde el punto de vista de “el combate de las epidemias, esto es posible”, afirma Oliver Rosenbauer, del departamento de la OMS de la lucha contra la poliomielitis en Ginebra. Pero para ello se necesita más dinero, y en las regiones de mayor riesgo debe ser posible una vacunación generalizada, añade.
El 21 de abril de 1955, las autoridades estadounidenses aprobaron el uso de una vacuna contra la poliomielitis, que previamente había sido probada en 1.8 millones de niños. Estos tests fueron altamente controvertidos, y seis empresas pudieron eludir en otras ocasiones el largo proceso de aprobación, presentando a las autoridades solo protocolos sobre la producción y resultados de las pruebas. Sin embargo, las inmunizaciones con la vacuna Salk ya habían sido probadas antes, por supuesto también en animales. Todo esto ocurrió en un clima de miedo en Estados Unidos, donde los padres en los años cincuenta entraban casi regularmente en pánico durante el verano porque sus hijos podían contraer poliomielitis.
Tras años de investigaciones, el científico de la poliomielitis John Salk puso en el mercado la vacuna, algo esperado con ansiedad.
Reaparición del mal
Sin embargo, unas dos semanas después de la aprobación de la vacuna, se registraron casos de poliomielitis en niños vacunados, y algunos hasta murieron. Todos ellos habían recibido vacunas de la empresa Cutter, y evidentemente el virus había sobrevivido en algunos preparados. A raíz de esto, el procedimiento de aprobación de vacunas se hizo más estricto.
En el pasado, la poliomielitis —una enfermedad que puede afectar a todo el cuerpo, incluso los músculos y los nervios, y en los casos graves puede causar parálisis permanente o la muerte— hacía estragos en 125 países del mundo.
En 1988, la OMS consideraba que existía riesgo grave de epidemia de esta enfermedad en Nigeria, India, Pakistán, Níger, Afganistán, etc, según se consigna en la campaña de erradicación iniciada ese año.
En los años pasados, en todo el mundo solo se registraron 1 mil 263 nuevos casos de poliomielitis, mientras que en 1988 fueron 350 mil. En 2002, Europa fue declarada por la OMS región libre del virus que desencadena esta enfermedad. Pero el retroceso es evidente: 14 países anteriormente libres de poliomielitis en África comunicaron en los pasados 18 meses nuevos casos, importados.
Un nuevo brote de poliomielitis apareció en Nigeria, luego de que los líderes musulmanes rechazaron las vacunaciones. Entretanto, se reanudaron las inmunizaciones en la ciudad norteña de Kano, afectada por
la enfermedad.
El legendario político sudafricano Nelson Mandela lanzó en 1996 la campaña “Desterremos de África la poliomielitis”. Vacunaciones orales masivas se convirtieron en algo normal en este continente. En 23 países fueron vacunados más de 100 millones de niños.
Para ello se necesita mucho dinero. “La disposición para donar dinero, también de los países industrializados, es grande”, dijo Rosenbauer. “Pero hasta julio necesitamos 75 millones de dólares para mantener nuestro programa hasta finales de 2005.”
“Las vacunaciones masivas siguen siendo necesarias allí, donde las vacunaciones de rutina no son generalizadas”, indicó el experto de la OMS. En Nigeria, alrededor de un quinto de los niños sigue sin ser vacunados. Hasta hoy, la OMS solo puede anunciar la erradicación para la viruela. Paralela a la campaña contra la poliomielitis, se lleva a cabo una acción contra el gusano de Guinea. Este parásito causa fiebre, dolores articulares y parálisis. También el sarampión es tan peligroso en la niñez que merece un programa de erradicación mundial. Pero esto no está planeado todavía en la OMS y se solo se desarrolla regionalmente, dijo Rosenbauer.