Erróneamente
se creía que las antes llamadas azafatas y sobrecargos, hoy, tripulantes de cabina,
eran simplemente camareras dispuestas a complacer hasta el último capricho de
los pasajeros.
Este concepto ha cambiado mucho, porque un TP o tripulante
de cabina, si bien es cierto que sirve los tragos y la comida, cumple con funciones
que van mucho más allá.
Tal como dice Yolanda Castillo, la directora de
un centro de capacitación de personal para vuelos en Zaragoza, España —la
Escuela de Azafatas y Tripulantes de Cabina de Pasajeros—: “No somos
camareras, sino profesionales responsables de la seguridad del pasajero”.
Y
tiene mucha razón, porque los y las aspirantes a ser tripulante de cabina son
las personas con las cuales los pasajeros mantienen contacto durante todo el vuelo,
incluso, en los casos de emergencia.
Cómo aplico
¿Cuáles son
los requisitos que exigen las aerolíneas para contratar a su personal?
Vivir
consultó con María Elena Cartagena, gerente senior de tripulantes de cabina y
servicio a bordo de Grupo TACA, quien detalló lo que esta compañía solicita, con
base en regulaciones internacionales.
“Generalmente hacemos requerimiento
de tripulación unas tres o cuatro veces al año. Las cualidades básicas que buscamos
es una evidente actitud de servicio, dominio completo del idioma inglés, excelente
presentación (agradable a la vista, relación entre peso y estatura) y un mínimo
de educación de bachillerato, y si estudian en la universidad, magnífico”,
detalla Cartagena.
Hay más requisitos: un tripulante de cabina debe tener
entre 22 y 30 años, saber nadar, tener visa estadounidense vigente —porque
los entre-namientos se hacen una vez al año en Estados Unidos—, tener excelentes
relaciones interpersonales, habilidad para trabajar en equipo, ser dinámica, responsable
y entusiasta y, finalmente, tener una altura mínima de 1.70 metros (hombres) y
1.60 metros (mujeres).
“Para ingresar a nuestra compañía, nosotros
tenemos un centro de instrucción debidamente certificado.
Somos
nosotros los que formamos a los tripulantes con la aprobación de la autoridad
de Aviación Civil de El Salvador.
Después de unas seis u ocho semanas
de entrenamiento en tierra se someten a un examen realizado por Aviación Civil,
que es la que les extiende la licencia”, añade Cartagena.
La gerente
también señaló que luego los tripulantes hacen vuelos de familiarización con instructores
y un inspector.
Además del estímulo monetario que perciben los tripulantes,
estos obtienen otros beneficios adicionales, tal como explica Cartagena.
“Esta
es una carrera ideal para gente aventurera, que le gusta tener una vida flotante.
Ellos pueden salir hacia Los Ángeles hoy, llegan de madrugada, descansan todo
el día y salen al día siguiente, vuelven a descansar y al día siguiente van rumbo
a Miami, Nueva York o Toronto... Cada día es un vuelo diferente, con distintas
personas... Es sumamente interesante”, concluye María Elena Cartagena.