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¡Quiero ser tripulante de cabina!

Henry Mejía León
vivir@laprensa.com.sv

Cruzar el firmamento, practicar el idioma inglés, conocer personas y destinos. Muchos jóvenes de ambos sexos sueñan con lo anterior, y para ello existe la profesión hoy conocida como tripulantes de cabina.

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Los tripulantes de cabina tienen la función de atender a los pasajeros del avión en todo aquello que necesiten.

Además, deben velar por la seguridad de los mismos en todo momento y, especialmente, cuando hay situaciones de emergencia.

Los TP, con varios días, semanas y hasta meses de anticipación conocen su programa de trabajo.

Sus jornadas comienzan con una reunión de la tripulación en la que el jefe de cabina reparte entre los TP las “fichas de zona”. En ellas se detalla qué parte del avión queda a cargo de cada tripulante y qué equipos de emergencia debe revisar.

Ya dentro del avión, las funcio- nes más rutinarias de un TP son: revisar el material de emer- gencia, comprobar el buen fun- cionamiento de puertas, luces, escaleras, maleteros, rampas y cinturones de seguridad.

Además, se comunican con los pasajeros a través de los parlantes del avión. Llevan a cabo la demostración del equipo de salvamento como chalecos salvavidas, mascarillas, etc.

También revisan el cuarto de baño para prevenir incendios y vigilan que los pasajeros sigan las indicaciones de seguridad.

En situaciones de emergencia, los TP son los responsables de que pasajeros y tripulantes sean evacuados del avión de la manera más rápida y segura posible.

Esto implica abrir las salidas, ayudar a usar los equipos de salvamento, instruir al pasajero sobre cómo prepararse para un aterrizaje forzoso y combatir posibles incendios, entre otras cosas.

Los TP también proporcionan primeros auxilios en caso de accidente o indisposición.

Por si fuera poco, los tripulantes de cabina saben de apagado de fuego, de mensajes, seguridad, emergencia y evacuación, arrastre, chalecos salvavidas, abordaje de balsa, supervivencia en mar y lanzamiento de bengalas.

Erróneamente se creía que las antes llamadas azafatas y sobrecargos, hoy, tripulantes de cabina, eran simplemente camareras dispuestas a complacer hasta el último capricho de los pasajeros.

Este concepto ha cambiado mucho, porque un TP o tripulante de cabina, si bien es cierto que sirve los tragos y la comida, cumple con funciones que van mucho más allá.

Tal como dice Yolanda Castillo, la directora de un centro de capacitación de personal para vuelos en Zaragoza, España —la Escuela de Azafatas y Tripulantes de Cabina de Pasajeros—: “No somos camareras, sino profesionales responsables de la seguridad del pasajero”.

Y tiene mucha razón, porque los y las aspirantes a ser tripulante de cabina son las personas con las cuales los pasajeros mantienen contacto durante todo el vuelo, incluso, en los casos de emergencia.

Cómo aplico

¿Cuáles son los requisitos que exigen las aerolíneas para contratar a su personal?

Vivir consultó con María Elena Cartagena, gerente senior de tripulantes de cabina y servicio a bordo de Grupo TACA, quien detalló lo que esta compañía solicita, con base en regulaciones internacionales.

“Generalmente hacemos requerimiento de tripulación unas tres o cuatro veces al año. Las cualidades básicas que buscamos es una evidente actitud de servicio, dominio completo del idioma inglés, excelente presentación (agradable a la vista, relación entre peso y estatura) y un mínimo de educación de bachillerato, y si estudian en la universidad, magnífico”, detalla Cartagena.

Hay más requisitos: un tripulante de cabina debe tener entre 22 y 30 años, saber nadar, tener visa estadounidense vigente —porque los entre-namientos se hacen una vez al año en Estados Unidos—, tener excelentes relaciones interpersonales, habilidad para trabajar en equipo, ser dinámica, responsable y entusiasta y, finalmente, tener una altura mínima de 1.70 metros (hombres) y 1.60 metros (mujeres).

“Para ingresar a nuestra compañía, nosotros tenemos un centro de instrucción debidamente certificado.

Somos nosotros los que formamos a los tripulantes con la aprobación de la autoridad de Aviación Civil de El Salvador.

Después de unas seis u ocho semanas de entrenamiento en tierra se someten a un examen realizado por Aviación Civil, que es la que les extiende la licencia”, añade Cartagena.

La gerente también señaló que luego los tripulantes hacen vuelos de familiarización con instructores y un inspector.

Además del estímulo monetario que perciben los tripulantes, estos obtienen otros beneficios adicionales, tal como explica Cartagena.

“Esta es una carrera ideal para gente aventurera, que le gusta tener una vida flotante. Ellos pueden salir hacia Los Ángeles hoy, llegan de madrugada, descansan todo el día y salen al día siguiente, vuelven a descansar y al día siguiente van rumbo a Miami, Nueva York o Toronto... Cada día es un vuelo diferente, con distintas personas... Es sumamente interesante”, concluye María Elena Cartagena.



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