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Balance entre estudios y trabajo

Henry Mejía León
vivir@laprensa.com.sv

Los tiempos modernos obligan a los individuos a partirse en dos o más. Muchas veces se cree que es imposible lograr balancear el trabajo y el estudio; sin embargo, con un poco de esfuerzo es posible lograrlo.

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Tips prácticos
Marcela Vaquerano, administradora de empresas, recomienda:
Hacer una lista de las cosas que se tienen que hacer durante el día y enumerarlas con base en el nivel de importancia que tenga.
Reconocer las diferencias entre lo importante y lo urgente de llevar a cabo.
Tener criterio cuando hay cosas o actividades que chocan; es decir, saber escoger qué es lo más importante para el interesado en ese momento.
Es necesario saber delegar responsabilidades, pues es una buena opción cuando hay una carga grande de cosas por hacer.

Son las 5:30 de la mañana y Óscar Emerson Alas salta de la cama, se ducha y corre al negocio de comida que administra con Claudia, su hermana mayor.

Allí empieza lo bueno: este joven, de 20 años, estudiante de ingeniería industrial, prepara y supervisa todo para que el merendero pueda abrir sus puertas a los hambrientos comensales que desde las 7 de la mañana demandan un nutritivo desayuno.

Los desayunos se siguen sirviendo hasta eso de las 10 de la mañana, pero Emerson a las 8 vuela para recibir sus clases en la universidad. Mientras, su hermana se queda al frente del comedor hasta que él regresa a las 4:30 p.m., hora en que se están vendiendo los antojitos de la tarde.

Emerson sirve, ordena y cobra hasta que el negocio cierra sus puertas a eso de las 7 de la noche.

“Tener un trabajo y estudiar es bien duro, hay que dedicarle tiempo a ambas cosas. En mi caso, al llegar a casa me toca desvelarme para estudiar y para hacer los trabajos de la universidad”, comenta este joven de pelo “pincho” y chanclas deportivas.

Ahí está el detalle

“Todo en la vida demanda tiempo”, dice la licenciada en Administración de Empresas Marcela Vaquerano Henríquez.

Y agrega: “La clave está en saber distribuir tu tiempo para, consecuentemente, poder organizarte”.

La profesional ejemplifica el caso de las mujeres que tienen obligaciones en la casa, en el estudio y en el trabajo, y que para no “ahogarse” con tantas responsabilidades han aprendido a distribuir el tiempo de manera inteligente.

Pero, por otra parte, están las personas a quienes se les vuelve un poco menos complicado equilibrar los estudios y el trabajo debido a que laboran en empleos en los cuales pueden ellos elaborar su propio horario.

Este es el caso de Roxana Polanco, representante en El Salvador del sello discográfico Sony-BMG, quien, en sus palabras, tiene la dicha de manejar su horario de trabajo a su entera conveniencia.

“Me faltan pocas materias para terminar mi carrera de Mercadeo y la presión académica es fuerte; afortunadamente, hoy en día tengo todo más equilibrado y bajo control, porque si tengo necesidad de reunirme durante el día, simplemente hago el espacio”, asegura Polanco.

Roxana tiene la suerte de que su trabajo es evaluado con base en resultados por sus jefes al final de cada mes.

“En ocasiones no es fácil, pero tampoco imposible. Requiere un poco de planificación y organización para poder salir con todas las cosas que hay que hacer”, recalca.

Alas está de acuerdo con Polanco, y también ve más allá del sacrificio que hoy le cuesta desveladas y músculos tensos.

“Antes estaba acostumbrado a solamente estudiar, estar con mis amigos o ver la tele. Hoy tengo obligaciones en el negocio que me están ayudando a ser más responsable, ordenado, a colaborar en el gasto familiar y a poner en práctica lo que aprendo en la universidad. Hoy, mis ratos libres sí que los aprovecho al máximo para estar con mi familia, amigos y divertirme; me lo merezco después de trabajar y estudiar tanto”, concluye.

No hay fórmulas mágicas, sino voluntad, organización y planificación. Sin esos elementos, cualquiera puede perder el equilibrio y caer en la vorágine del tiempo, el estrés, el desorden y la frustración.



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