Camilo
Minero falleció el viernes. Tres días después de haber sido dado de alta del hospital,
su corazón dejó de latir. Estaba en su casa, con su nieta Camila y Francisco,
el esposo de esta, preparándose para dormir, cuando sucedió.
“Lo estaba
acomodando, cuando comenzó a sudar helado, como que se le bajó la presión, y sentí
que suspiró”, relata Camila. “Sentí su último suspiro”.
El
martes anterior salió del hospital, luego de recuperarse de una operación para
extirparle un tumor canceroso alojado en el estómago y el intestino.
“Salió
del hospital el martes”, explica. “Ya no podía hablar y nos comunicábamos
por señas. No había querido comer ni miércoles ni jueves, y lo queríamos llevar
al hospital, pero el viernes hizo bien los tres tiempos.” A las 8:30 de
la noche, falleció en brazos de su nieta.
Ayer, en la funeraria donde se
velan sus restos mortales, pintores, escultores y demás artistas y personajes
vinculados al arte llegaron a ofrecer sus condolencias a la familia Minero y a
darle el último adiós a este gran representante de la plástica salvadoreña.
“Se
trata de uno de los grandes de la pintura nacional”, apunta Federico Hernández
Aguilar, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).
En esta afirmación coinciden quienes lo conocieron y pudieron apreciar
su obra. Su amigo por décadas, el pintor Jorge Cornejo, recuerda también el compromiso
social del artista y reconoce su enorme aporte a la plástica.
“Camilo
prestó un gran servicio al desarrollo del arte en El Salvador. Es una vida entera
entregada al arte en beneficio de nuestro pueblo, de nuestra gente”, afirma.
El
pintor Rolando Reyes añade: “Yo siempre tuve una opinión muy particular
sobre él, y es que yo lo consideré siempre el pintor del pueblo, con esa gran
humildad que lo caracterizaba y con la que trabajaba su obra”.
En
este sentido, Roberto Galicia, pintor y director del Museo de Arte de El Salvador
(MARTE), lo describe como un “ejemplo de integridad”: “Él siempre
fue muy consecuente con sus ideas y muy fiel a sus principios. Creo yo que puede
considerársele como un gran ejemplo de integridad, en el cual se conjugan su papel
de hombre, de artista y de persona comprometida con la realidad social del país”.
Hernández
Aguilar destaca además su sapiencia en otras áreas de las artes. “Aparte
de ser un gran pintor, era un artista integral, él sabía de poesía, sabía de danza,
sabía de teatro, era un teórico también de la libertad creadora. Escribió mucho
sobre pintura, sobre la creación. Con Camilo Minero muere un artista en todo el
sentido de la palabra”, expresa el funcionario.
Esta tarde, a las
4, su cuerpo será trasladado al camposanto Jardines del Recuerdo, donde será despedido.
Pero su obra quedará como testimonio de su grandeza, como afirma Reyes: “Camilo
Minero seguirá presente aquí con el gran legado que nos ha dejado”.