Portada
 
  Lo del día
  Nación
  Gran San Salvador
  Mundo
  Departamento 15
  Economía
  Departamentos
  Opinión Editorial
  Deporte
  Fútbol Nacional
  Cultura
  Vivir
  Fama
  Extremo
  LPG Datos
  Especiales
  Especiales
  Zona Multimedia
  Archivo
 
  Enfoques
  Dominical
  La Tribuna
  El Heraldo
  El Economista
 


Regresar a Cultura
El réquiem del pintor

Suchit Chávez
cultura@laprensa.com.sv

Ayer por la tarde se llevó a cabo el sepelio del pintor salvadoreño Camilo Minero, quien deja un vacío sensible en la plástica nacional.

Imprimir esta notaEnviar esta notaOpinar sobre este tema


El cielo amenazaba tormenta, pero el sol, necio, se impuso a toda costa, como haciendo un homenaje a Camilo Minero, quien gustaba de ese intenso color para sus pinturas.

Los sabedores de ello, su familia más cercana y algunos amigos sustituyeron el severo negro por amarillos brillantes; y los tradicionales claveles, por alegres girasoles, que más que una despedida, eran un saludo y honor para el pintor.

Una gran cantidad de personas acudió al sepelio: músicos, pintores, teatreros e incluso políticos.

Varias de las personas que hablaron, antes de la inhumación del féretro, destacaron una característica en común del pintor: su lucha e interés por las clases sociales explotadas.

Las reacciones por el deceso del pintor Camilo Minero han sido numerosas y de varias voces.

Dagoberto Gutiérrez, ex militante del FMLN, afirmó que “los artistas no mueren, son invencibles”.

El pintor Miguel Ángel Orellana comentó de viva voz que “la patria está de duelo”.

El escritor Tirso Canales leyó una canción, escrita por él, dedicada al maestro Minero.

Al funeral también se hizo presente Federico Hernández, presidente del Consejo para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), quien aseguró que en el caso de Minero “su obra trasciende la política”.

Unos minutos antes, un asitente al funeral había señalado que las autoridades oficiales no se atrevían a señalar claramente la militancia política del pintor.

Minero perteneció a la generación de los pintores que formaron parte de la Escuela de Artes Gráficas, dirigida por Carlos Imery, entre las décadas de los años treinta y cuarenta.

Su obra es reconocida internacionalmente, y su ideología particular le granjeó exilio y persecución.

Hace poco más de dos semanas, el concejal de la Alcaldía de San Salvador, Eduardo Linares, propuso bautizar la 20 avenida norte con el nombre del artista.

El pintor, quien incursionó también en el grabado y el mural, ya había recibido reconocimientos en vida, como el Premio Nacional de Cultura (1996).

El más reciente fue el 19 de abril de este año, cuando la alcaldía capitalina lo nombró Hijo Meritísimo.

Al final, con música de marimba como réquiem, el pintor fue enterrado con tres pinceles sobre su cuerpo: uno viejo, otro a mitad de su uso y uno nuevo, como símbolos de las generaciones con las que convivió y amó.



Agua Caliente, riqueza entre montañas

   


[ Portada | Nación | Economía | Departamentos | Departamento 15 | Gran San Salvador | Mundo | Deporte]
[ Fútbol Nacional [Opinión Editorial | Cultura | Multimedia | Vivir | Fama | Extremo | LPG Datos |  Especiales]
[ Enfoques | Revista Dominical | La Tribuna | El Heraldo ]

© Derechos Reservados : 1997 - 2005   | Aviso legal |   Escríbanos