El Barcelona completó una jornada redonda. Aguantó por cuarta semana consecutiva la presión de su perseguidor, el Real Madrid; mantuvo los seis puntos de ventaja sobre los blancos y se quedó a una victoria del título.
Y lo hizo de manera contundente en un campo y ante un rival que siempre lo complican. Pero no se puede hablar del triunfo del “Barça” sobre el Valencia en Mestalla (0-2) sin mencionar antes la genialidad contagiante de Ronaldinho y la definición letal de Samuel Eto'o.
En un lapso de dos minutos (fatal para el Valencia y brillante para los azulgrana), entre el brasileño y el camerunés limpiaron el panorama que se les había empañado en los primeros 28 minutos del partido de ayer.
Una genialidad
Antes de ese decisivo momento, ningún equipo quería arriesgar. Con el duelo estratégico tirado sobre el campo, la única manera de quebrar el hielo podía ser con una individualidad. Pablo Aimar estuvo muy cerca de adelantarse, pero su tiro libre se fue, por poco, arriba del larguero.
En la siguiente jugada, Ronaldinho no perdonó y su individualidad rompió el equilibrio. El zapatazo del brasileño sorprendió a todos: a los defensas naranjeros, que nunca se imaginaron que apretaría el gatillo desde esa locación y por eso lo dejaron controlar el tiempo que quiso; a Palop, que se tiró tarde, aunque tampoco le hubiera llegado si se hubiera tirado a tiempo; y hasta al mismo Giuly, que con su desmarque le pedía una asistencia.
Naranjeros no reaccionaron
El Valencia acusó el golpe, y cuando todavía se preguntaba en qué habían fallado en el gol de Ronaldinho, el brasileño se les metió con balón dominado por el carril central y dejó a Eto'o solo en duelo con Marchena.
El defensor no pudo con el camerunés, y este último hizo lo que menos le cuesta: definir ante la salida de Palop. 2-0 y sentencia de Liga. Los catalanes quedaron a un paso del festejo.
A partir de la anotación de Eto'o, los naranjeros se vinieron abajo. Intentó Fabio Aurelio y empujó Vicente, pero no pudieron hacer nada contra una defensa que está decidida a ganar la Liga. Es más, de ahí hasta el final del partido fue el “Barça” el que amenazó con el tercero, pero la falta de tino de Giuly y el crecimiento de la figura del portero naranjero no lo permitieron.
Con la derrota, el Valencia se aleja de sus posibilidades de entrar a la próxima edición de la Liga de Campeones y, de momento, también ha quedado fuera de las plazas que valen por un billete para la Copa de la UEFA.
El Barcelona ha quedado a una victoria de la liga. Ayer se sacó de encima un rival de los más difíciles y dejó los papeles invertidos: el Real Madrid visita al Sevilla, un rival en posición de Champions y con deseos de sumar; los catalanes, en cambio, viajan a Levante, sumido en la pelea por no descender. Aún así, “Barça” se niega a celebrar, pero ya sueña.