Son zonas con temperaturas mucho más bajas que las de la fotosfera,
un estrato de unos 400 kilómetros que representa la auténtica
superficie solar.
Las manchas se componen de dos zonas: la umbra y la penumbra. La primera
tiene temperaturas entre los 4,300 y los 4,800 grados kelvin. La penumbra
tiene temperaturas entre los 5,400 y los 5,500 grados kelvin.
Desde principios del siglo XVII se sabe que la intensidad y la frecuencia
de las manchas siguen un cambio cíclico de unos 11 años.
Actualmente se puede observar la denominada Mancha 756 (arriba, en la
foto) la cual es cinco veces más ancha que el diámetro terrestre,
cambia continuamente al igual que su configuración cada hora.
Las manchas solares solo pueden ser vistas con filtros especiales para
evitar quemaduras en la retina.