|
Leí su entrevista al ministro de Trabajo, y al respecto quisiera
hacer algunos comentarios. En primer lugar, qué fácil es
saludar con sombrero ajeno. Cuando el ministro Nieto terminó su
cargo en el ministerio, quedaron proyectos en marcha que ahora son los
que la actual administración vende como propios: el programa de
erradicación del trabajo infantil, la participación de El
Salvador en la OIT, los convenios de cooperación con empresas para
la inserción de personas con discapacidad. En fin, proyectos que
por tiempo o falta de recursos económicos no tuvieron el impacto
que se hubiera deseado. En segundo lugar, antes de ser ministro, el licenciado
Espinal fungió como asesor jurídico del ministerio, época
en la que no realizó ni impulsó mayores cambios. En tercer
lugar, hay direcciones generales que delegan en otros departamentos facultades
que les son exclusivas por ley, una gran mora de realización de
inspecciones, cambios injustificados e incrementos salariales selectivos.
¿Cuál es la novedad del ministerio? Absolutamente nada.
El puesto titular en el consejo de administración de la OIT era
un acuerdo político logrado por el ministro Tomasino por los años
de 1996 a 1999. ¿Relanzamiento? Nada. Pura publicidad.
Carlos Henríquez
Niños robados
Leí con mucho interés su artículo. Bien documentado
y, sobre todo, muchas opiniones. Pareciera que no todos se ponen de acuerdo.
Lo que me llamó la atención es la opinión de uno
de ellos, que dice: Si la conclusión es que el interés
del menor es que el traslado se produzca, debe autorizarse. Sobre
todo, este señor que tiene intereses particulares en ese sentido.
Es increíble cómo la justicia puede tener muchas interpretaciones,
y si el que la aplica tiene intereses, va a dar su opinión según
a él le convenga. Sobre todo que no toman en cuenta el interés
real del menor. Hay algunos padres que chantajean al menor y lo quieren
utilizar para obtener lo que ellos quieren, sin importarles si hacen bien
o mal e interpretan la ley a su conveniencia.
N. Durán
Campaña antiviolencia
Primeramente, mis más sinceras felicitaciones por tomar la iniciativa
e iniciar una campaña en contra de la violencia en general, que
tanto nos maltrata a todos los salvadoreños.
Totalmente de acuerdo con lo que se publicó el miércoles:
No basta con publicar la cifra mensual de homicidios. No basta con
exigir al Estado que la combata. No basta con levantar el dedo acusador
para buscar culpables. Yo le agregaría: No basta una
sola edición o publicación para esperar resultados.
Señores: esta campaña iniciada por ustedes debe ser continua;
sé que tiene sus costos, pero perfectamente pueden buscar patrocinadores
para este tipo de campañas tan valiosas.
Si aplicar una solución a este real problema va a significar algunos
votos menos, algunas enemistades, algunos amigos
molestos, algunos intereses económicos perdidos, que se pierda
todo eso, pero por favor que ya no se pierdan más vidas por armas
de fuego.
La buena aplicación de una ley que elimine las armas de fuego
en manos de civiles redundará en más votos, más amigos
y sobre todo en menos pérdidas de vidas.
Nota: Lástima grande las declaraciones en la página 32
de la edición de ese día: Habría que ver hasta
fin de año. Según esa declaración, entiendo
yo, hay que esperar a que sigan creciendo las cifras para tomar acción.
José Mauricio Altamirano
¿Turismo?
Una alternativa realmente válida para apuntalar esta decadente
estructura social y económica en nuestro país es el rubro
del turismo. Sobran ejemplos de países en el mundo entero que han
convertido esta industria en su principal fuente de ingresos; en nuestro
medio, en esta materia, realmente no hemos logrado avances significativos,
y al parecer todo se ha ido más en proyectos y burocracia que en
obras concretas. Un típico ejemplo lo constituye el puerto de La
Libertad , un centro gastronómico-turístico muy importante
y accesible; es un lugar que con un poco más de iniciativa podría
convertirse en un verdadero polo de atracción turística,
con su malecón a la orilla de la playa, sus tiendas típicas
artesanales bien surtidas, una buena iluminación, culturizando
a los lugareños y, sobre todo, un buen aseo.
Mauricio Rodríguez
|