En 10 minutos, tres vehículos que circulaban sobre la avenida Castro Morán se han incorporado a la 7.ª calle poniente, en Mejicanos, y con las llantas han lanzado agua hacia los lados. “A veces pasan con más velocidad y el agua entra hasta donde estamos nosotros”, cuenta Noé Hernández Gálvez, de 34 años, quien labora en un negocio ubicado en la esquina donde lindan esas arterias.
“Lo peor es que algunas personas vienen a reclamarnos por esas cañerías rotas, como si tuviéramos la culpa o el deber de repararla”, añade.
El agua se escapa constantemente desde un hoyo de 1.5 metros de largo por medio metro de anchura y 30 centímetros de profundidad.
Según los vecinos, esa tubería está rota desde hace más de dos meses. “Hace como un mes, a las 4:30 de la tarde, vinieron dos señores de ANDA, se bajaron de un camión, comenzaron a hacer más grande el hoyo de donde se escapaba el agua y luego se sentaron un rato a descansar”, recuerda Hernández.
“Estos hombres se van a quedar trabajando por la noche, les va a tocar pesado”, pensó, y no logra contener la risa cuando cuenta que los empleados de la autónoma, después de descansar, se marcharon y no han regresado.
Isabel de León, de 63 años, quien vive a 10 metros de donde está la fuga, también recuerda esta escena y se ríe: “Toda la gente se puso a reír al ver que se iban y no habían arreglado nada”.
Ella agrega que ha llamado a ANDA en reiteradas ocasiones, al 244-2632, y que incluso se ha ido a quejar a la sucursal de dicha institución ubicada en Metrosur. “A veces quizás se aburren de que uno llame —menciona—, si hasta con música de fondo me han dejado esperando en el auricular.”
Unos 15 metros arriba de esas tuberías rotas hay otra fuga de agua, que sale desde un contador. Igualmente, 10 metros abajo del hoyo, hay otra similar desde otro contador, ambas sobre las aceras de la misma calle. Además, hace tres meses repararon y sellaron otro hoyo que había cerca de donde está ahora el más grande.
El servicio de agua potable ha sido afectado. “El agua ha dejado de caer con fuerza, pero todavía nos llega hasta la casa, aunque hay gente que viene a acarrear hasta donde está la fuga”, menciona De León.
Esmeralda García, de 60 años, otra residente, dice que ahí ya están acostumbrados a ver ese tipo de problemas, aunque aún espera que la autónoma llegue pronto a reparar las fugas. “La gente llama a ANDA y nunca vienen, pero mejor seguir llamando para que se hagan cargo”, manifiesta.
Para conocer la opinión de la autónoma, se llamó al número de teléfono al que los habitantes de Mejicanos aseguran haber reportado el problema. “Sí, aquí puede reportar sus fugas”, respondió una persona al otro lado de la línea. Luego de anotar el nombre de quien hacía el reporte y la dirección exacta del lugar, expresó: “OK, yo lo voy a reportar en estos momentos, no podría decirle si ya está reportado antes.” “¿Y en cuánto tiempo cree que vendrán a repararla?”, se le cuestionó. “Pues, en 24 ó 48 horas”, contestó. Dos días después de la llamada telefónica, todo seguía igual.