Pese al racionamiento, la mayor parte de los residentes en el Gran San Salvador tiene una buena opinión del servicio que presta la Administración de Acueductos y Alcantarillados, según revela la investigación de LPG Datos en todos los municipios de la región.
El 59.6 por ciento califica como bueno o muy bueno en términos generales el servicio que le presta la estatal, aunque las opiniones se concentran mayormente en la categoría “bueno” (46.6%).
Lo anterior sucede a pesar de que el 54.6 por ciento de los hogares recibe un servicio racionado. Sobre este asunto, hay que tomar en cuenta que el 45 por ciento de hogares recibe un servicio continuo, salvo en aquellos casos en los que la ANDA realiza obras de reparación.
A esto hay que agregar que el 47 por ciento de aquellas familias que padecen racionamiento sufren cortes que no pasan de las 12 horas, es decir, que el agua les llega todos los días por un mínimo de 12 horas.
La proporción de la población que opina que el servicio que recibe es malo o muy malo es de 26.5 por ciento. Ese porcentaje representa a casi 600 mil personas.
La satisfacción con el servicio varia de municipio a municipio; los más molestos son, como suena lógico, aquellos donde el desabastecimiento es más largo y frecuente.
En San Martín, por ejemplo, uno de los municipios con menores índices de suministro, el 42.2 por ciento de los entrevistados opina que el servicio de la ANDA es malo o muy malo, mientras que solo el 33.9 por ciento lo califica como bueno o muy bueno.
Los otros municipios en los que la cantidad de opiniones negativas supera a las positivas son Ilopango, San Marcos y Soyapango, todos al oriente de la capital.
Los municipios más satisfechos son, en consecuencia, aquellos con el servicio más continuo. En Cuscatancingo y Mejicanos, el 80.4 por ciento de los entrevistados opina que el servicio de la ANDA es bueno o muy bueno.
La opinión global que tiene la ciudadanía sobre esta institución se ve favorecida por otros dos factores: la mayoría señala que el agua que sirve la ANDA es buena y que la tarifa que cobra es la adecuada.
El 82.3 por ciento de los entrevistados utiliza el agua del grifo para cocinar, y el 48.8 por ciento para beber. Entre estos últimos, el 63.8 por ciento bebe el agua directamente del grifo; el 19.1 por ciento la hierve y el 15.2 por ciento le aplica algún purificador.