El cerro de llantas usadas que se ha formado en la parte baja de la finca Aragón, sobre el kilómetros 1 ½ de la autopista a Comalapa, sigue allí, y con las primeras lluvias los aros han comenzado a acumular agua.
Los espejos de agua que se forman en el interior de las 16 mil llantas que la alcaldía ha recogido de las calles, quebradas y talleres de la capital incitan a relacionar la imagen con los criaderos de zancudos.
Pero las autoridades encargadas de la estación Aragón, el centro de acopio municipal, aseguran que todo está bajo control.
Osmín Estrada, jefe de la unidad técnica ambientalista de la alcaldía, dijo que se están realizando fumigaciones en el área para evitar la proliferación de zancudos.
“Fumigamos una vez al mes, pero cuando el invierno entre de lleno, vamos a fumigar más seguido”, respondió.
Hasta el sábado por la tarde, el Ministerio de Salud no tenía reportes de casos sospechosos de dengue en esa zona ni quejas por parte de la población.
Mario Serpas, epidemiólogo del Ministerio de Salud, explicó que se está trabajando muy de cerca con las municipalidades en los planes de prevención y tratamiento de desechos sólidos.
Y agregó que dicho ministerio ha recomendado a las alcaldías hacer centros de acopio para darle tratamiento colectivo a las llantas.
“Si la alcaldía logra fumigar y elimina las larvas, el foco colectivo estará controlado”, expresó el experto.
Aunque Serpas reconoció que en casos donde hay grandes cantidades de desechos, como chatarra, llantas y basura, se debe dar un mejor tratamiento, ya que la fumigación solo combate a los zancudos adultos y no a las larvas.
“En el caso de las llantas, se tendría que complementar con una eliminación de los líquidos”, aseguró.
No obstante, dijo que en los próximos días se pondrá en contacto con la alcaldía para verificar los métodos que se están utilizando en el tratamiento de las llantas.
“Cualquier utensilio o desperdicio que acumule agua se convierte en un potencial criadero de zancudos y en un riesgo para la población”, añadió.
Suspenden traslado de llantas
En el centro de acopio de la alcaldía, al que solo se puede llegar si se adentra por una calle de polvo que conecta con la autopista a Comalapa, ya no están las mismas 24 mil llantas que se habían acumulado hasta el 10 de marzo, tal como se publicó en este periódico. Ahora hay 16 mil.
Muchas de ellas fueron entregadas a las comunidades que las solicitaron para construir bordas en los ríos, o muros de protección.
Y otras fueron trasladadas hasta Metapán, en Santa Ana, para ser quemadas en una planta incineradora propiedad de Cementos de El Salvador (CESSA).
Sin embargo, el acuerdo que la alcaldía hizo con la cementera se suspendió hace un mes debido a los altos costos que generaba el traslado de los aros.
“Son 248 kilómetros de ida y vuelta en los que la alcaldía tenía que pagar el combustible y eso significaba un costo muy alto”, expresó Estrada.
De momento, la alcaldía está esperanzada a las solicitudes de las comunidades.