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Entrevista con Manuel Arrieta, presidente de ANDA
“Se va a volver más serio si no hacemos nada”

Roberto Valencia

La encuesta confirma la gravedad del problema de racionamiento de agua que se vive en el área metropolitana, aspecto que ANDA confía revocar con el plan Hidro 2009

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En la década comprendida entre los años 1994 y 2004 debieron haberse tomado acciones mucho más fuertes en el tema del agua.”
El tema del agua es importante, serio y al que todos debemos entrarle, porque uno solo no lo va a resolver. Es ilógico que nos quedemos esperando.”
¿Qué es lo que pasa en El Salvador? Que una vez abres una calle, al poco tiempo llegan comunidades, colonias y un montón de cosas.”

Manuel Arrieta, el funcionario al que le tocó sustituir al enjuiciado Carlos Perla, cumple este mes de mayo tres años al frente de ANDA. En 36 meses, ha tenido tiempo para conocer los problemas que enfrenta una institución a la que le toca lidiar con las quejas de miles de personas del Gran San Salvador que cada día ven llegar menos agua a sus viviendas.

En palabras del propio presidente de la autónoma, “uno de cada 10 está fregado”, y confía en que los 11 pozos que se pretenden abrir este año en Quezaltepeque y Nejapa ayuden a aminorar las consecuencias de una crisis que el maquillaje ya no puede ocultar.

Si algo hay que reconocer al presidente de ANDA es que sabe de lo que habla cuando se mencionan casos concretos de colonias desatendidas, que ha visitado en persona varias veces y cuyos ejemplos él intercala de manera constante para ilustrar las respuestas que brinda.

No se deja de hablar del plan Hidro 2009, ¿cuándo y por qué surge esa idea?

La actual administración de ANDA entró a mediados de 2002, y los primeros seis meses estuvimos conociendo la institución y, desgraciadamente, encontrando toda la problemática enorme que había. Fue cuando comenzó todo el escándalo público. En paralelo, tuvimos que orientarnos a tratar de rescatar todos esos proyectos, específicamente el Río Lempa II. Si no lo hubiéramos hecho, el caos que tendríamos ahora sería peor.

¿Está detrás de ese plan la sensación de que el agua se ha convertido en un problema de país?

El presidente Saca ha dicho muy claramente que una de las prioridades para él es el tema agua, y lo comenta constantemente en los consejos de ministros. De hecho, es justo cuando llega Saca que presentamos, a mediados de 2004, el plan Hidro 2009. Ahí es donde surge la decisión del presidente de incrementar en 2004 el presupuesto de ANDA en un millón de los nueve que se necesitan para lo más prioritario. En 2005, nos asignan 5 millones más; recientemente, se nos ofrece traer para 2005 los otros 3 millones que iban para 2006. Así ya tenemos los nueve, y podemos ejecutar todas las licitaciones.

¿El plan fue concebido como previsión ante lo que pueda ocurrir o como reacción a lo que está sucediendo?

Es una combinación de ambos. Cuando uno ve deficiencias actuales es un indicativo fuerte de que hay un problema. Obviamente, la reacción lógica de una planificación es evaluar lo actual y, a la vez, hacer proyecciones para no tener un problema mayor a futuro.

El famoso mapa del agua del que se habla también hace meses, ¿ya se terminó?

Está dentro del plan Hidro 2009 porque es un proyecto que sirve para identificar la ubicación y los tamaños de los mantos acuíferos, y que se está haciendo con la gente de la comunidad suiza. Ya se hizo la zona occidental, y para 2006 se va a trabajar oriente y la parte central del país.

Evaluemos el presente. ¿Es exagerado calificar como crisis del agua lo que se está viviendo en el Gran San Salvador?

En eso hay dos enfoques. Si lo ves con base en datos estadísticos entre quienes tienen y no tienen agua, cualquiera diría que hay un problema, pero no es tanto...

Pero es que el agua no es como las líneas de teléfono. Sin agua no se puede vivir.

Por eso decía que es relativo. Si lo ves estadísticamente, más o menos; si lo ves en términos reales, 300 mil o una persona que esté sin agua sí es un problema serio, y se va a volver más serio si no hacemos nada, si nos quedamos con los brazos cruzados. El tema del agua es un tema importante y al que todos debemos entrarle, porque uno solo no lo va a resolver. Es ilógico que nos quedemos esperando.

Para paliarlo, ANDA mantiene una campaña de envío de pipas.

Sí, se envían cada día entre 105 y 120 pipas.

ANDA admite un déficit de 1.26 metros cúbicos por segundo, lo que supone más de 108 millones de litros diarios...

¡Y las pipas nunca van a dar ni de cerca! Por supuesto, porque son un paliativo.

Las matemáticas dicen que hay familias a las que nunca les está llegando el agua.

Es que las pipas son un paliativo para una situación crítica en un momento muy puntual; no son una solución. Para arreglar el problema, sin lugar a dudas, hay que hacer las inversiones de las que estamos hablando.

Con esas inversiones, ¿puede usted afirmar que para finales de 2006 estará resuelta la crisis?

Nosotros calculamos que se cubrirá un 60 o un 70 por ciento del déficit actual. No me atrevería a decir que el problema estará resuelto para los próximos 20 años en el área metropolitana.

Consecuencia de las crisis son los bloqueos de calles. ¿Ve usted mano política detrás?

No solo la veo, sino que ha sido filmada por los medios. Han filmado a activistas profesionales en actividades de ese tipo, como ocurrió en Soyapango.

Pero el problema está ahí. Hablar de motivaciones políticas, ¿no es lavarse las manos?

Estoy de acuerdo, y yo trato de tener mucho cuidado porque es peligroso caer en las excusas. Definitivamente hay casos reales, y también hay casos cuya forma de solucionarlo no es inmediata.

Entre 1994 y 2004 se ha reducido la producción de agua. ¿Es una década perdida por ANDA?

Calificarlo como década perdida es muy radical; más bien la definiría como una década en la que debieron haberse tomado acciones mucho más fuertes.

¿Hubo falta de previsión?

En parte, pero también hubo falta de involucración de todos los que están interesados en el tema. La conciencia de la participación de varios actores, como alcaldías o medios de comunicación, en este tema es reciente.

¿Estaríamos mejor si se hubiera creado un plan Hidro 2005?

Probablemente, si se hubiera hecho con un esquema de participación y de descentralización bien amplio, como se ha hecho ahora.

En el largo plazo, Hidro 2009 menciona traer agua de la cuenca del río Sucio, situada a caballo entre los departamentos de Santa Ana y La Libertad.

En el largo plazo, hay dos tipos de acciones. Una de ellas es lo tradicional, que es hacer ese tipo de proyectos de nación, porque costaría alrededor de 70 millones de dólares. Hay un estudio que ya se tiene en el que se analiza la cuenca del río Sucio, que es la zona de San Andrés, y se dice que de ahí se podría extraer entre 1 y 2 metros cúbicos por segundo, cantidad que coincide con el déficit proyectado del Gran San Salvador.

Ha mencionado 70 millones de dólares. ¿Hay otra alternativa?

En la zona de Corinto, en Ilopango, tenemos otro estudio que nos dice que podemos sacar de ahí 0.5 metros cúbicos, y lo único es que es agua con bastantes minerales, pero todavía es factible su tratamiento. Este proyecto tiene como ventaja que se puede realizar en coordinación con empresas urbanizadoras o industrias que puedan tener interés de agua en esa zona, y esa agua ayudaría sobre todo a la zona de San Martín, Tonacatepeque e Ilopango.

¿La empresa privada tiene interés en esa propuesta?

Yo ya tengo a dos o tres bancos y a dos urbanizadores interesados en apoyar y financiar ese proyecto.

¿Por qué nunca se menciona extraer agua del lago de Ilopango?

Es un lago que tiene mucha agua y muchos afluentes; sin embargo, el contenido de minerales, incluso arsénico, es muy alto, y se estima que los costos de tratamiento serían muy altos. Es factible, probablemente se hace en otros países, pero mejor es buscar lo óptimo.

H emos hablado sobre cómo hacer llegar más agua, pero otro problema es cómo distribuirla dentro de la ciudad. ANDA admite que la red “es obsoleta”.

Sí, haciendo un cálculo conservador, se estima que el 20 por ciento del agua se pierde, y esa cantidad es el déficit que tenemos.

¿Qué se puede hacer ante eso?

A corto plazo, la única opción es, cada vez que se rompe una tubería, cambiar un tramo más largo. Eso es lo que se está haciendo en la actualidad.

¿Y a medio o largo plazo?

Un presupuesto y un estudio completo aún no se tienen. Quizá a finales de este año se pueda hacer un estudio de toda la red de abastecimiento para, al ver los resultados, ver qué se puede hacer. Pero, con seguridad, hacer un cambio así estructurado, planificado y masivo de toda la red es multimillonario. Asesores chilenos y colombianos que han venido nos han señalado que es conveniente cambiar las tuberías, pero es algo tan costoso que es mejor invertir en la generación de nuevas fuentes, y los cambios hacerlos a largo plazo.

Otro tema es el de la conservación de los mantos acuíferos. ¿Qué papel cumple la autónoma en ese sentido?

De acuerdo con la ley, la única competencia de ANDA es dar factibilidades. Nosotros no venimos y negamos por un problema ambiental, porque eso lo ve Medio Ambiente. Pero lo que pasa es que, aunque la ley no nos da competencias, estamos trabajando muy de cerca con Medio Ambiente, para dar opinión en algunas cosas.

¿Estamos hoy pagando las consecuencias de un progreso incontrolado en los años anteriores?

La situación actual es consecuencia de varias cosas. Por ejemplo, en la zona de Soyapango se han secado alrededor de 25 pozos, que fueron de colonias que se hicieron hace mucho tiempo. Resulta que nadie tomó ninguna medida para proteger los pozos y tenemos urbanizaciones con su pozo seco; y ahora hay que suplir con sistemas que no estaban planificados para ello, como es Río Lempa.

¿Está ANDA, por ejemplo, a favor de que se construya la autopista sobre el cerro San Jacinto?

No quiero que suene a que lo estoy defendiendo, pero depende de dónde se haga, de las medidas de mitigación, de que alguien esté encima para que se cumplan...

El Ministerio de Medio Ambiente ya otorgó el permiso ambiental para esa obra. ¿Les consultaron?

No. Cuando surge un proyecto de estos, nosotros tenemos que ingeniárnoslas para crear infraestructura de agua en la zona, porque ¿qué es lo que pasa? Que una vez abres una calle, al poco tiempo llegan comunidades, colonias y un montón de cosas. Lo que hay que hacer es asegurarse de que se cumplan las medidas de mitigación. El Salvador es un país que, yo creo, un día va a ser como Los Ángeles, de frontera a frontera, y no lo puedes parar. El crecimiento viene, y ¿por qué no decirlo? hay que empezar a ver al mar, como ya hacen en Israel.

Klaus Toepfer, secretario de la ONU para el medio ambiente, ha dicho que el agua será en breve motivo de guerra entre países.

Ya lo he oído varias veces yo también. No sé si es cierto pero, a nivel micro, entre alcaldías, se dan conflictos ya en El Salvador. La labor ahí para nosotros, como Gobierno, es incentivar la coordinación, porque es imposible funcionar sin sistemas, que incluyen la captación, la distribución y los municipios que se benefician. Hay que hacer que trabajen juntos, aunque sean de diferentes partidos. Entre los países de la región, con Honduras o con Guatemala, no creo que haya problemas porque lo que hay es mucha cooperación.



Agua Caliente, riqueza entre montañas

   


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