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Mayo 9. (4:00 p.m.) El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó de histórica su reconciliación con Alemania, al conmemorarse hoy en Moscú el 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial con la presencia de miles de veteranos de guerra y unos 50 líderes
políticos de todo el mundo.
La reconciliación entre Rusia y Alemania es "uno de los logros más valiosos en la Europa de la posguerra", señaló ante la presencia del canciller alemán, Gerhard Schroeder.
En tanto, esta noche, miles de personas se congregaron en la Plaza Roja de la capital rusa para recordar con un minuto de silencio a los 27 millones de soviéticos caídos en la guerra. Luego, se revivieron para los veteranos los acontecimientos más importantes de la Segunda
Guerra.
Previamente, los festejos estuvieron encabezados por el presidente ruso, quien junto a los invitados presenció al lado del Kremlin un desfile militar de una hora de duración, en el que las tropas portaban la auténtica bandera de la hoz y el martillo que fue enclavada sobre
el Reichstag de Berlín en mayo de 1945.
Unos 2 mil 500 veteranos de la guerra, con el pecho cubierto de medallas, se desplazaron en réplicas de camiones militares de la Segunda Guerra Mundial por la Plaza Roja, pomposamente engalanada para la ocasión. Al mismo tiempo, 7 mil soldados rusos de todas las armas desfilaron
por la plaza. El ministro de Defensa de Rusia, Serguei Ivanov, pasó revista a las tropas en una limusina abierta.
"Han pasado 60 años, pero cada 9 de mayo homenajearemos a los muertos y recordaremos esta guerra, que nos obliga a reconocer lo cerca que el mundo estuvo de un precipicio sin fondo", dijo Putin en su discurso.
Rusia es fiel a los ideales de la libertad, la democracia y la cooperación internacional, afirmó el jefe del Kremlin ante los más de 50 jefes de Estado o de gobierno invitados. "Un ejemplo luminoso de esta política es la histórica reconciliación
entre Rusia y Alemania", recalcó.
Al término del desfile militar, el presidente Putin y los demás dignatarios depositaron una ofrenda floral en la tumba del soldado desconocido en la Plaza Roja. Durante el acto, en el muro del Kremlin, sonó el himno nacional de Rusia. Las flores rojas formaron una tupida
alfombra alrededor de la llama eterna sobre la tumba del soldado desconocido.
Luego, durante una recepción en el Kremlin, Putin entregó una medalla conmemorativa a los invitados que vivieron activamente los días de la Segunda Guerra Mundial. Entre los condecorados estaban el ex rey de Rumania Mijail I, el último jefe de Estado de aquellos tiempos
aún con vida.
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