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NUEVA ALERTA. Este año se agregará la alerta naranja, un nuevo nivel de alerta, que entrará en vigor cuando los fenómenos ambientales ya hayan causado daños y el nivel de riesgo haya subido a un 75 por ciento.
COEN alista nuevo nivel de riesgo

Claudia Ramírez
social@laprensa.com.sv

El objetivo de actualizar la alerta es para que los procedimientos de seguridad sean más efectivos.

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No es lo mismo
Todos los fenómenos climáticos se desarrollan en aguas tropicales. Se diferencian por los tipos de vientos que presentan y la precipitación en cada uno.

Es una clase de ciclón tropical. Los vientos en la depresión tropical son sostenidos y llegan a alcanzar una velocidad máxima de 62 kilómetros por hora.

Este ciclón tropical tiene vientos bien organizados que pueden alcanzar una velocidad máxima que puede ir de los 65 a los 117 kilómetros por hora.

Es considerado huracán cualquier ciclón tropical cuyos vientos sobrepasen los 118 kilómetros por hora. Es el más intenso de todos y el que más daño causa.

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son los grados de alerta del COEN.

Hasta el año pasado, el Comité de Emergencia Nacional (COEN) tenía establecido tres tipos de alerta: la verde, la amarilla y la roja. Pero este año, se ha incorporado una cuarta, la alerta naranja, que busca volver más efectivas las respuestas que las instituciones de rescate den ante una situación de emergencia.

De este modo, no habrá grandes márgenes de diferencia entre un nivel y otro, lo que permitirá tener claras las acciones que se deben tomar para dar respuesta.

La alerta verde es que denota la amenaza de que un fenómenos natural pueda causar daños en las comunidades de riesgo identificadas. En consecuencia, se establece una vigilancia permanente del evento y las instituciones involucradas entran en un estado de emergencia permanente.

Le sigue la alerta amarilla, que indica que la amenaza ha aumentado y hay un 50 por ciento de probabilidades de que el evento natural vaya a impactar al territorio nacional. “Hay un mayor grado de certeza de peligro”, reza el plan de invierno, elaborado por el COEN.

Ante ella, los sistemas operativos deben identificar con claridad rutas de llegadas y evacuación, y lo referente a la respuesta que darán.

A continuación, se ha incluido desde ahora la nueva alerta, la naranja. Cuando esta entra en vigor es porque el fenómeno ya causó algún tipo de daños y el nivel de riesgo creció arriba del 75 por ciento. Con esto, inician las evacuaciones en las zonas consideradas de alto riesgo, y los grupos de rescate están activos.

Cuando el evento ya causó daños de gran intensidad en personas, bienes o en el medio ambiente, el COEN comienza a operar bajo la alerta roja. Las acciones posteriores están indicadas en el plan de invierno y conllevan, entre otras cosas, poder disponer de los recursos de emergencia que se necesiten para dar seguridad y salvaguarda a la población afectada.


 El Salvador está en la ruta de afectación de fenómenos del Atlántico y del Pacífico.”

Raúl Murillo, meteorólogo del COEN.

 
 

Se mantienen las zonas en amenaza

El plan de invierno del COEN para este año no presenta ninguna modificación en el número de comunidades en riesgo. La cantidad, 733 a escala nacional, se mantiene respecto al año pasado. Ellas, un 40 por ciento está en riesgo por deslizamientos y un 60 por inundación.

Las causas por las cuales El Salvador experimenta inundaciones están concentradas en los desbordamientos de varios afluentes que atraviesan su territorio, a causa de las lluvias torrenciales. Entre los afluentes con mayor riesgo de desborde están el Lempa, Jiboa, Tamulasco en Chalatenango, San Francisco Gotera, Grande de San Miguel y el río Paz en Ahuachapán.

La ubicación geográfica propicia recibir lluvias. “Está en la ruta de afectación de fenómenos que se originan en el Atlántico y en el Pacífico”, explicó Raúl Murillo, meteorólogo del COEN.



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