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sembró zacate, y con lo que se puede se hacen obras en la parte dañada.” |
José Guevara, ACUDESBAL.
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Antes del Mitch, la borda no estaba;
por eso el río cubrió los caseríos. Siempre se llena.” |
José Pineda, de La Canoa.
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| Un
río con paredes | Como
una medida de protección para las comunidades, se ideó construir una especie de
muro con el que el río Lempa chocara y se frenara cuando su caudal creciera a
causa de las lluvias o las descargas de la presa.
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La borda comenzó a ser construida
hace cuatro años. La idea era cubrir 27 kilómetros a lo largo del río Lempa, en
las zonas que representaban mayor peligro. Solo se levantaron 18 kilómetros.
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solución a las inundaciones en 25 comunidades asentadas en el Bajo Lempa, en Usulután,
parecía haber llegado a su fin tras la trágica experiencia que tuvieron que vivir
en 1998 a causa del huracán Mitch. En 1999 se inició la construcción de una borda
que recorrería 27 kilómetros a lo largo del río más caudaloso del país, y que
evitaría el ingreso del agua a las comunidades, cuando este creciera en el invierno.
Sin embargo, los trabajos quedaron paralizados a falta de 9.9 kilómetros
para completar la borda. El incumplimiento de contrato por parte de la empresa
encargada del proyecto provocó un litigio, que ya lleva cuatro años sin respuesta.
El hueco en la barrera de protección sigue, mientras tanto, abierto. En
las inmediaciones del bosque Nanchuchiname, ajenas a los trámites legales, varias
comunidades quedaron desprotegidas. El Comité de Emergencia Nacional (COEN)
conoce del caso y asegura que están a la espera de la resolución de litigio. En
tanto, realiza junto a la comunidad actividades de prevención que pretenden paliar
el ingreso del agua en casos de crecida del caudal del río. El presidente de la
Asociación de Comunidades Unidas del Bajo Lempa (ACUDESBAL), José Santos Guevara,
explica que, como medidas de protección, los habitantes llenaron con arena 100
sacos para ponerlos como barrera. “También se sembró zacate, y con
lo que se puede se realizan obras de mantenimiento en la parte de la borda que
se ha dañado”, dice. Guevara agrega que el Ministerio de Agricultura
y Ganadería (MAG) les ha dicho que la situación no se solventará hasta que no
se resuelva la demanda que ese ministerio interpuso contra la empresa constructora.
Existen fondos congelados que deben recuperarse. Emilio Spin, gerente de
CORDES, una ONG que trabaja con esas comunidades, dice que ahora el MAG tendría
que “reevaluar” el costo que tendrán los trabajos de construcción
de lo que falta y de los de reparación para lo deteriorado. Según dijo, podría
alcanzar el millón de dólares.
Recuerdos que aún asustan
Don
José Domingo Pineda, residente en la comunidad la Canoa, recuerda con pesar
cuando su vivienda se inundó durante el huracán Mitch, en 1998.
Perdió su casa y todas sus pertenencias. Antes del Mitch, la borda
no estaba; por eso el río cubrió todos los caseríos. Ahora
que está, siempre se llena porque la parte que falta deja pasar el agua,
pero es un poco menos, expresó. Según
relataron diversos habitantes de la zona, en los últimos dos años
el agua ha llegado a alcanzar un nivel de 30 centímetros y, aunque las
casas se inundan, por lo menos, dicen, los vecinos no han tenido que
abandonar sus viviendas. El plan de invierno del COEN que
se presenta hoy dedica un apartado especial al Bajo Lempa, identificado como una
de las zonas en riesgo de inundación, con un largo historial de eventos
similares. Por ello se ha diseñado para la zona
un plan especial de alerta temprana, que funciona desde hace años y que
incluye al centro de operaciones de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica
del Río Lempa (CEL), a las comunidades afectadas y al comité de
emergencia departamental. El papel de la CEL es vital,
porque kilómetros al norte de las comunidades está ubicada la presa
hidroeléctrica 15 de septiembre, que ante grandes cantidades de lluvia
se ve obligada a realizar descargas. Cuando esto ocurre, CEL se lo debe comunicar
a las comunidades. Las descargas, según el plan, se dosifican de acuerdo
con lo que puede soportar la borda a lo largo del Lempa, nunca más de 5
mil metros cúbicos por segundo. Las inundaciones se verán
muy remotas debido al plan de descarga que se tiene, se asegura en el documento
el COEN. Sumado a esto, los líderes comunitarios
están en contacto permanente a través de radiocomunicadores para
ser informados de cualquier situación de alerta y poder así activar,
si es necesario, su propio plan de evacuación de la zona. Las comunidades
están capacitadas para ubicarse en los albergues temporales y conocen de
las rutas de evacuación, de llegar a ocurrir alguna emergencia. |