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Lempa, un emblema de la tragedia

Claudia Ramírez/Cecilia Ortiz
social@laprensa.com.sv

Cerca de 10 mil habitantes del Bajo Lempa sufren cada año los mismos daños por fuertes inundaciones.

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Se sembró zacate, y con lo que se puede se hacen obras en la parte dañada.”
José Guevara, ACUDESBAL.

Antes del Mitch, la borda no estaba; por eso el río cubrió los caseríos. Siempre se llena.”
José Pineda, de La Canoa.

Un río con paredes
Como una medida de protección para las comunidades, se ideó construir una especie de muro con el que el río Lempa chocara y se frenara cuando su caudal creciera a causa de las lluvias o las descargas de la presa.

La borda comenzó a ser construida hace cuatro años. La idea era cubrir 27 kilómetros a lo largo del río Lempa, en las zonas que representaban mayor peligro. Solo se levantaron 18 kilómetros.

La solución a las inundaciones en 25 comunidades asentadas en el Bajo Lempa, en Usulután, parecía haber llegado a su fin tras la trágica experiencia que tuvieron que vivir en 1998 a causa del huracán Mitch. En 1999 se inició la construcción de una borda que recorrería 27 kilómetros a lo largo del río más caudaloso del país, y que evitaría el ingreso del agua a las comunidades, cuando este creciera en el invierno.

Sin embargo, los trabajos quedaron paralizados a falta de 9.9 kilómetros para completar la borda. El incumplimiento de contrato por parte de la empresa encargada del proyecto provocó un litigio, que ya lleva cuatro años sin respuesta.

El hueco en la barrera de protección sigue, mientras tanto, abierto. En las inmediaciones del bosque Nanchuchiname, ajenas a los trámites legales, varias comunidades quedaron desprotegidas.

El Comité de Emergencia Nacional (COEN) conoce del caso y asegura que están a la espera de la resolución de litigio. En tanto, realiza junto a la comunidad actividades de prevención que pretenden paliar el ingreso del agua en casos de crecida del caudal del río. El presidente de la Asociación de Comunidades Unidas del Bajo Lempa (ACUDESBAL), José Santos Guevara, explica que, como medidas de protección, los habitantes llenaron con arena 100 sacos para ponerlos como barrera.

“También se sembró zacate, y con lo que se puede se realizan obras de mantenimiento en la parte de la borda que se ha dañado”, dice.

Guevara agrega que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) les ha dicho que la situación no se solventará hasta que no se resuelva la demanda que ese ministerio interpuso contra la empresa constructora. Existen fondos congelados que deben recuperarse.

Emilio Spin, gerente de CORDES, una ONG que trabaja con esas comunidades, dice que ahora el MAG tendría que “reevaluar” el costo que tendrán los trabajos de construcción de lo que falta y de los de reparación para lo deteriorado. Según dijo, podría alcanzar el millón de dólares.


Recuerdos que aún asustan



Caudaloso. La anchura del río Lempa varía entre los 80 y lo 100 metros. Ese caudal se puede incrementar por las lluvias o las descargas de la presa hidroeléctrica 15 de septiembre. Sin embargo, también sufre largos periodos de sequías.

Don José Domingo Pineda, residente en la comunidad la Canoa, recuerda con pesar cuando su vivienda se inundó durante el huracán Mitch, en 1998. Perdió su casa y todas sus pertenencias. “Antes del Mitch, la borda no estaba; por eso el río cubrió todos los caseríos. Ahora que está, siempre se llena porque la parte que falta deja pasar el agua, pero es un poco menos”, expresó.

Según relataron diversos habitantes de la zona, en los últimos dos años el agua ha llegado a alcanzar un nivel de 30 centímetros y, aunque las casas se inundan, “por lo menos”, dicen, los vecinos no han tenido que abandonar sus viviendas.

El plan de invierno del COEN que se presenta hoy dedica un apartado especial al Bajo Lempa, identificado como una de las zonas en riesgo de inundación, con un largo historial de eventos similares.

Por ello se ha diseñado para la zona un plan especial de alerta temprana, que funciona desde hace años y que incluye al centro de operaciones de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), a las comunidades afectadas y al comité de emergencia departamental.

El papel de la CEL es vital, porque kilómetros al norte de las comunidades está ubicada la presa hidroeléctrica 15 de septiembre, que ante grandes cantidades de lluvia se ve obligada a realizar descargas. Cuando esto ocurre, CEL se lo debe comunicar a las comunidades. Las descargas, según el plan, se dosifican de acuerdo con lo que puede soportar la borda a lo largo del Lempa, nunca más de 5 mil metros cúbicos por segundo. “Las inundaciones se verán muy remotas debido al plan de descarga que se tiene”, se asegura en el documento el COEN.

Sumado a esto, los líderes comunitarios están en contacto permanente a través de radiocomunicadores para ser informados de cualquier situación de alerta y poder así activar, si es necesario, su propio plan de evacuación de la zona. Las comunidades están capacitadas para ubicarse en los albergues temporales y conocen de las rutas de evacuación, de llegar a ocurrir alguna emergencia.



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