Los
abogados en el libre ejercicio de la profesión y los jueces se han pronunciado
al seleccionar sus candidatos para sustituir a los representantes de sus gremios
en el Consejo Nacional de la Judicatura. La decisión de los que tendrán la capacidad
de formar y seleccionar a quienes van a impartir justicia, a quienes van a decidir
sobre los derechos de los salvadoreños, serán responsables de la paz social y
satisfacción con el régimen jurídico y político que exista en nuestro país o la
falta de este, está en manos de la Asamblea Legislativa.
Al igual que todos
los años en que hay elecciones de candidatos hacemos un llamado a la cordura y
a la moralidad de los representantes del pueblo en el parlamento.
Tienen
en sus manos una tarea importante y que va a decidir el destino de millares de
personas, quizás el de ellos mismos y sus familias.
Deben escoger a quienes
tengan las mejores cualidades para desempeñar el cargo a que han sido propuestos,
a quienes sean una garantía de honradez y capacidad.
Algunas de las experiencias
de años anteriores han sido alentadoras, pero las perspectivas para esta elección
crean gran preocupación entre quienes quieren una eficaz administración de justicia.
La interferencia política en las elecciones gremiales no es ninguna novedad, aunque
nunca antes se había dado una intervención tan directa y evidente.
No es
la orientación política de los candidatos lo que importa, sino si son personas
probas y pueden ejercer su labor con capacidad e independencia.
Algunos
candidatos que apoyan abiertamente algunos sectores políticos distan mucho de
poseer esas cualidades.
FESPAD solicitó a la Asamblea formar una comisión
especial para investigar el manejo de las elecciones gremiales y no fue escuchada.
Es una lástima porque el proceso contuvo irregularidades en las que estaba en
juego el respeto a la voluntad del parlamento.
Hace menos de tres años,
la Asamblea reformó la Ley del Consejo Nacional de la Judicatura estableciendo
que no podían ser candidatos quienes desempeñaran cargos públicos, y la Federación
de Asociaciones de Abogados de El Salvador no aceptó la inscripción de varios
candidatos propuestos por algunas asociaciones por encontrarse en tal circunstancia,
pero sí aceptó la de un funcionario público que se encuentra en la lista de candidatos.
¿Por qué se permitió esto, si esa misma persona publicaba su currículo en donde
aparecía que desempeñaba el cargo? ¿Acaso se subsana la ilegalidad porque ha presentado
su renuncia con posterioridad a la elección? No, debió haberla presentado antes
de ser inscrito como candidato.
Es por casos como estos que resulta procedente
y justificable un mayor control sobre FEDAES, al no poder o no querer esta hacer
cumplir la ley.
¿Qué hay de los que son personas de conducta notoriamente
viciada y han logrado acceder a las listas de candidatos moviendo al gremio con
promesas como: “Si yo llego al Consejo, solo voy a proponer candidatos para
magistrados de la Corte a los que se comprometan a eliminar el examen de notariado”.
¿Qué hay de personas que tienen título falso, que además presentaron a una oficina
estatal documentación falsificada para disimular su situación y que han venido
usando todo tipo de subterfugios para engañar a todos sobre la legitimidad de
su grado académico? Es fácil imaginarse por qué pretenden estas personas ocupar
un cargo en el Consejo y lo que harán en el mismo.
La próxima elección
de miembros del Consejo Nacional de la Judicatura es otra prueba para los diputados.
Deben demostrar que están comprometidos con la institucionalidad del país y el
bienestar del pueblo salvadoreño al elegir a los mejores. Que los intereses particulares
o partidistas no priven, sino el interés general.
Deben recordar que la
población está a la expectativa de sus decisiones, especialmente en vísperas de
un relevo legislativo.