El amamantamiento, una práctica que es alentada en todo el mundo, está bajo revisión
en África, donde se realizó poca investigación sobre este método de alimentación
de bebés y niños en tiempos del sida.
La leche materna transmite el virus
del sida. Es ampliamente aceptado que alrededor de un 15 por ciento de los bebés
que son amamantados por madres portadoras del VIH se contagian del virus.
A pesar de ello, el amamantamiento es ampliamente promocionado como la opción
más segura en África, donde el sida es corriente y donde no son buenas las condiciones
sanitarias necesarias para la preparación de alimentos artificiales para pequeños.
Pero ante la falta de evidencia científica concluyente, médicos, asistentes sanitarios
y grupos que promueven tratamientos contra el sida no llegan a un acuerdo sobre
el mejor método para alimentar a los bebés de madres infectadas con VIH.
Organizaciones internacionales, como UNICEF, aparentemente no se desviaron demasiado
de la campaña “La leche materna es lo mejor” en países en vías de
desarrollo, donde tomó décadas revertir los daños ocasionados por fabricantes
de leche con una fórmula especial para infantes.
Los fabricantes invirtieron
mucho tiempo en la década de los setenta en presentar sus productos como una opción
viable para madres “sofisticadas”, dijeron funcionarios de UNICEF.
Pérdidas
La mortalidad infantil aumenta cuando las mujeres de cualquier parte del mundo
le dan la espalda al amamantamiento. En escenarios pobres, como África, la fórmula
infantil de leche sigue siendo una “muy mala idea”, como lo fue entonces,
según Marinus Gotink, de la oficina de UNICEF en Pretoria.
Tras su prevalencia,
el sida impulsa hacia arriba las cifras de la mortalidad en países como Sudáfrica,
algunos científicos están adoptando otro punto de vista frente a los sustitutos
artificiales de la leche materna como un método para prevenir la infección con
el VIH en infantes que fueron afortunados por haber evitado el contagio durante
el parto.
La académica e investigadora Anna Courtsoudis, de Durban, es
inflexible en la opinión de tener en cuenta el “balance de riesgos”,
la leche materna es lo más seguro.
Hace cuatro años se realizó un estudio
que halló que el amamantamiento exclusivo durante un tiempo limitado en las primeras
semanas de vida reduce alrededor de un 4 por ciento el riesgo de infección con
VIH en infantes.
El amamantamiento exclusivo por parte de madres infectadas
garantiza que los bebés reciban los anticuerpos necesarios para combatir enfermedades,
incluido el sida, señaló Courtsoudis.
“En cada caso, uno debe sopesar
el balance de riesgos. En sociedades occidentales ricas, uno puede alimentar a
bebés con leche artificial segura. Pero si uno vive en el área rural de Kwazulu-Natal
(Sudáfrica), las probabilidades de que muera por este tipo de alimentación es
mucho mayor”, dijo a la agencia DPA.
La posición de Courtsoudis,
que destaca como peligrosa la alimentación mixta —en la que se combina el
amamantamiento con otros alimentos en un mismo período— parece dominar en
algunas partes del país.
Algunos médicos que trabajan para prevenir la
transmisión madre-hijo del virus del sida en Sudáfrica, donde una de cada cuatro
mujeres embarazadas da positivo al análisis para detectar esta enfermedad, no
están de acuerdo y dicen que la alimentación con leche artificial no necesariamente
debe causar neumonía y diarrea, enfermedades con frecuencia mortales para los
infantes.
Herman Reuter, de la organización Médicos sin Fronteras, es el
coordinador del proyecto de programa de prevención y tratamiento del VIH en Lusikisiki,
un distrito rural en la provincia sudafricana de Eastern Cape.
“Le
damos a las mujeres la opción de amamantar o darle leche artificial. Creemos que
la alimentación con leche artificial óptima puede darse aún en áreas rurales como
Lusikisiki”, dijo.
Un programa similar en la emprobrecida localidad
de Khayelitsha, en Western Cape, también comenzó a disipar la opinión de que la
alimentación artificial causará más muertes de bebés y niños.
Activistas
contra el sida argumentan que, con el apoyo suficiente, la leche artificial, como
el “único camino seguro para evitar la transmisión del VIH de madre a hijo
después del nacimiento”, puede convertirse en una realidad para muchas mujeres,
independientemente de sus circunstancias.
En muchos centros de salud pública,
la leche artificial se entrega a mujeres infectadas que deciden no amamantar a
sus hijos, pero los activistas sostienen que es más probable que los trabajadores
sanitarios recomienden la leche materna en muchas áreas del país.
La estrategia
de Sudáfrica para prevenir el contagio madre-hijo del sida está en las primeras
etapas, y el foco está en prevenir la infección durante el embarazo y el nacimiento.
Algunos científicos y activistas consideran la introducción del riesgo de infección
a través del amamantamiento como un camino seguro para socavar el programa.
“Las mujeres VIH positivas deberían tener una opción basada en la mejor
información disponible. Sin embargo, lo que uno encuentra es que en áreas donde
los médicos apoyan el amamantamiento exclusivo, casi todas las mujeres eligen
esta opción, y viceversa”, dijo Nathan Geffen, un portavoz de Treatment
Action Campaign, una ONG sudafricana que lleva a cabo una campaña para el acceso
a tratamientos para personas con VIH/Sida.
“Sabemos que un importante
estudio será publicado pronto y que pondrá más claridad en este tema. Esperamos
que una vez que los resultados sean públicos, los científicos alcancen un consenso
sobre cuál es la mejor opción”, dijo a DPA.
Amamantamiento sin
VIH
Mark Colvin, el investigador responsable de este estudio, dijo que,
como estrategia ideal, “el amamantamiento es lo mejor”, a menos que
uno sea VIH positivo.
“En el Primer Mundo, nadie amamanta si sabe
que está infectada” con el VIH, señaló.
Se necesitan con urgencia
evidencias más concluyentes sobre ambos métodos de alimentación en el mundo en
vías de desarrollo, en vista de que “viejos estudios” fueron usados
para justificar la unilateralidad y excluyeron virtualmente la leche artificial
como una opción, sostuvo.