Hace unas semanas, Karina, de 24 años de edad, se enteró de que estaba esperando a su segundo hijo. Lamentablemente, el bebé que se está formando en su vientre no fue planeado, por lo que la noticia sorprendió al matrimonio.
“No esperaba el embarazo. Tenemos muchas deudas por la casa que estamos comprando, y cuando salí embarazada, mi esposo me echó la culpa”, comenta la joven.
Según ella, la depresión de sentir el rechazo de su pareja, unida a la presión laboral y económica, hizo que su embarazo diera un giro inesperado.
“Cuando tenía siete semanas, manché ligones cafés. Ese líquido era la placenta”, confiesa, antes de añadir: “En ese momento chineaba mucho a mi primer hijo, quien pesa 40 libras. Por eso, cuando los médicos me examinaron, me dijeron que se me estaba desgarrando la placenta y me dieron reposo”.
Según el doctor Jorge Cruz González, gerente de atención integral en salud a la mujer y a la niñez, las amenazas de aborto, los sangrados durante el embarazo, los problemas de náusea y vómitos, gastrointestinales y de vías urinarias, son los males más frecuentes en las mujeres embarazadas.
“Las pacientes también pueden desarrollar en el embarazo anemias o desnutrición por no alimentarse adecuadamente. En el embarazo, ellas deben tener una alimentación más balanceada y nutritiva”, apunta el galeno.
Esto es importante debido a que la falta de una alimentación apropiada, en su condición, puede llevar a las madres a tener complicaciones como el incremento de la tensión arterial o problemas de diabetes.
“Hay otras pacientes que sufren hemorragias vaginales que pueden ser signos de alarma de una amenaza de parto prematuro, parto inmaduro o amenaza de aborto. Algunas incluso pueden pasar de la amenaza a concretizar el problema”, explica.
Un control a tiempo
Muchas de las complicaciones antes mencionadas pueden detectarse y frenarse gracias a los controles prenatales que se ofrecen en clínicas particulares, hospitales nacionales, unidades de salud y casas de la salud, entre otras.
Karina, quien labora como maestra, asistió de urgencia a su médico, allí le dieron tratamiento, le indicaron no cargar nada pesado, mucho menos a los niños, no agacharse y no viajar tanto.
“Después del reposo quedé bien, pero solo me quedó el dolor de espalda. Ya me siento contenta con el bebé”, declara.
Lamentablemente, días después de la entrevista, Karina recayó. “Volví a sangrar y me fui de emergencia al hospital. Allí buscaron la causa del sangrado y me dijeron que tenía infección en las vías urinarias y me volvieron a dejar reposo, además de las medicinas”, relata la joven.
Para las embarazadas son frecuentes las infecciones de las vías urinarias debido a la presión que ejerce el útero en la vejiga y en los uréteres.
Esto hace que la orina salga más lentamente, manteniéndose más tiempo en el organismo, y esto favorece el riesgo de que las bacterias de la orina se reproduzcan y causen dicha infección.
“El problema con la infección de las vías urinarias es que esta desencadena procesos de infección generalizada, además de dolor de cabeza, espalda, calenturas, escalofríos...” dice el doctor Cruz.
“Esta injuria ocurre dentro de la madre y repercute en el útero, haciendo que este se contraiga y produzca una amenaza de aborto o un aborto”, añade.
Lucha por un final feliz
Para lograr un final feliz del embarazo es importante frenar cualquier enfermedad a tiempo, precisamente esto se logra al detectar el origen del problema.
“Se busca la causa de la amenaza del aborto. Por ejemplo, si es deficiencia hormonal, se les da complementos hormonales a la madre; igual si es por infección en las vías urinarias, se da tratamiento contra esta enfermedad... además se les da reposo hasta que el peligro haya pasado”, explica el médico.
Algo parecido sucede con las chicas que padecen de hipertensión en el embarazo, a ellas los médicos les recetan medicamentos antihipertensivos.
“En mi embarazo tuve problemas con la presión arterial, en el embarazo esta me subió mucho y me prohibieron varios alimentos como la sal, quesos y otros”, añade Karen Molina, de 29 años de edad.
Además de los tratamientos, a las ujeres que están teniendo complicaciones en el embarazo se les recomienda visitar un centro de salud 10 ó 20 veces, para que los médicos lleven un control de su embarazo.
Esto último está haciendo Karina. “Yo creo que lo más importante es consultarle al médico todas las dudas. Yo le pregunté por qué mantenía húmedo mi ‘bloomer’ y descubrieron que tenía inflamado el útero debido a una bacteria”, dijo, antes de agregar: “Ya me dejaron una crema y pronto iniciaré el tratamiento. Me siento tranquila porque a pesar de tantas dificultades la semana pasada me fui a hacer una ultra y me aseguraron que mi bebé está bien ”, finaliza Karina, quien continúa con su vida cotidiana, impartiendo clases en un colegio de la capital.