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Embarazos de cuidado

Rocío Rivas
vivir@laprensa.com.sv

Con las consultas a tiempo y los tratamientos necesarios, las mujeres que tienen problemas con su embarazo pueden llegar a conocer a sus bebés.

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La felicidad, después de la tormenta

Llega el milagro

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Sentir como una nueva vida se está gestando en el vientre siempre trae consigo sentimientos encontrados: Alegría, temor, nerviosismo, amor, ternura... Pero algunas veces, la salud juega en contra de las futuras madres, prodigándoles la angustia de no saber si lograrán llegar a un feliz término de su embarazo, debido a las complicaciones presentadas. En la mayoría de casos, después de la tormenta de enfermedades y gracias a los cuidados especiales, estas madres pueden tener la dicha de estrechar a su bebé en sus brazos. Este es el caso de Karen Molina. A sus 20 años, sin imaginárselo, una bebita estaba creciendo poco a poco en su vientre. Lamentablemente, la joven no pudo darse cuenta sino hasta los 4 meses de gestación debido a que ella siempre presentó sangrados parecidos a los de su período mestrual, una situación que también experimentó la madre de Karen hacía 20 años. “Mi embarazo fue bastante complicado porque tuve amenaza de aborto permanente. Sangré los primeros 5 meses como si tuviera mi período; por eso no sabía que estaba embarazada. Lo supe hasta que me hice una ultrasonografía a los 4 meses, cuando ya la bebé estaba avanzada en su formación”, recordó la joven madre. Debido a este desconocimiento, Karen tampoco imaginó que debía tomar vitaminas, hierro, calcio, ácido fólico u otros suplementos especiales durante este período. “Tampoco comía mucho porque no toleraba el olor de la comida y como no sabía del embarazo, no me cuidaba. Un aspecto positivo es que no tomo ni fumo así que al menos en eso estuve protegida”, continuó relatando.En cuanto a los síntomas tradicionales como los vómitos, que normalmente desaparecen después del primer trimestre, a Karen le duraron todo el tiempo.

“Yo debía haber reposado durante mi embarazo; pero las obligaciones que en ese momento tenía como el trabajo y estudio (universitario) no me permitieron hacerlo”, confesó Karen, quien actualmente tiene 29 años de edad.Entre estas obligaciones, la preocupación de la joven era inmensa y el sufrimiento físico, grande De hecho, ella siempre presentó los dolores de las contracciones debido a los problemas del embarazo.”Debido a las amenazas de aborto, no logré llegar al último mes, sino que mi hija nació exactamente a los 8 meses; pero fue un verdadero milagro que llegara a tanto. Definitivamente fue la voluntad de Dios que mi hija saliera tan bien”, dijo con una gran emoción.Y aunque Valeria nació de manera prematura y con bajo peso, la pequeña no ha sufrido ninguna secuela y se desarrolla normalmente, asiste a la escuela y saca muy buenas notas. “Ahora Valeria va a cumplir 9 años y es una niña absolutamente sana. No se le pega ni la gripe. Creo que Dios me quería mostrar que cuando Él tiene las cosas bajo control, todo sale bien”, finalizó Karen con su tradicional sonrisa

Señales de alerta
Uno de los dolores más grandes que tienen las madres es que sus hijos fallezcan en el vientre materno.

El control prenatal constante puede ayudar a las futuras madres a detectar cualquier problema para actuar de manera efectiva.

En el caso de las pérdidas o abortos espontáneos, las madres también deben estar alertas a cualquier señal de peligro y asistir al hospital lo más pronto posible.

Según los datos de la Encuesta Nacional de Salud Familiar FESAL 2002-2003, conducida bajo la responsabilidad directa de la Asociación Demográfica Salvadoreña (ADS), el 82.8 % de las mujeres de 15 a 49 años de edad, cuyo embarazo terminó en pérdida a partir de enero de 2000, sufrió sangrado intenso.

Por otro lado, un 74% de las mujeres en las circunstancias antes mencionadas experimentó dolores intensos de vientre.

El sangrado o manchado prolongado también estuvo presente en el 64% de las mujeres que sufrieron una pérdida.

Mientras que en porcentajes más bajos se encontraron los flujos vaginales con mal olor y la fiebre alta.

Uno de los dolores más grandes que tienen las madres es que sus hijos fallezcan en el vientre materno.

El control prenatal constante puede ayudar a las futuras madres a detectar cualquier problema para actuar de manera efectiva.

En el caso de las pérdidas o abortos espontáneos, las madres también deben estar alertas a cualquier señal de peligro y asistir al hospital lo más pronto posible.

Según los datos de la encuesta Nacional de Salud Familiar FESAL 2002-2003, conducida bajo la responsabilidad directa de la Asociación Demográfica Salvadoreña (ADS), el 82.8 % de las mujeres de 15 a 49 años de edad, cuyo embarazo terminó en pérdida a partir de enero de 2000 sufrió de sangrado intenso.

Por otro lado, un 74% de las mujeres en las circunstancias antes mencionadas experimentó dolores intensos de vientre.

El sangramiento o manchado prolongado también estuvo presente en el 64% de las mujeres que sufrieron una pérdida.

Mientras que en porcentajes más bajos se encontraron los flujos vaginales con mal olor y la fiebre alta.

Algunas veces, los problemas durante el período de gestación del bebé son causados por la propia madre, a veces conscientemente y otras inconscientemente.

Por lo general, estos problemas son consecuencia de la automedicación o del uso de tratamientos preestablecidos por los médicos, pero que deberían haberse suspendido durante el embarazo debido a que podrían dañar al bebé.

Estas acciones, por lo general, se observan cuando la mujer tiene algún atraso en su período menstrual, y a pesar de que tienen una vida sexual activa, no se practican ningún examen que confirme o descarte el embarazo.

“Yo no sabía que estaba embarazada, y me tomé una pastilla para provocar la regla, pues hace tres meses que no me venía”, comentó Carmen Idalia, una joven de 24 años de edad.

A la mañana siguiente de aplicarse el medicamento, Carmen empezó a sangrar de manera anormal y a sufrir mareos, así que asistió de emergencia a un hospital nacional. Allí, los doctores le dieron medicamentos y le recomendaron cinco días de reposo, además de informarle que estaba esperando a su tercer hijo.

“El niño está bien, me hicieron una ‘ultra’, lo único que la pastilla me dañó la vagina”, explicó la joven, quien trabaja ayudándole a su madre en un comedor.

“Lo que pasa con este tipo de pastillas es que les queman los genitales a las mujeres que se los aplican. De allí viene el sangrado, pero no afecta al bebé, solo a ellas”, explicó Margarita Linares, jefa de la unidad de ginecología del Hospital Nacional de Zacamil.

“Lo mejor es prevenir el embarazo. Pero cuando a ellas no les viene la regla, la solución no es buscar alguna pastilla. Al contrario, si ellas tienen una vida sexual activa, si no les viene la menstruación, puede ser porque están embarazadas, y lo mejor es consultar con el médico para salir de dudas. Así evitarán complicaciones en su bebé”, sugirió la jefa de la unidad de ginecología.

Existen otros problemas que también afectan a las mujeres embarazadas.

Uno de ellos es la preclampsia, es decir, cuando se sube la presión arterial de la futura madre.

Precisamente en el parto, si la presión se eleva demasiado, sin control, la paciente puede convulsionar; condición que se conoce como eclampsia.

Hace unas semanas, Karina, de 24 años de edad, se enteró de que estaba esperando a su segundo hijo. Lamentablemente, el bebé que se está formando en su vientre no fue planeado, por lo que la noticia sorprendió al matrimonio.

“No esperaba el embarazo. Tenemos muchas deudas por la casa que estamos comprando, y cuando salí embarazada, mi esposo me echó la culpa”, comenta la joven.

Según ella, la depresión de sentir el rechazo de su pareja, unida a la presión laboral y económica, hizo que su embarazo diera un giro inesperado.

“Cuando tenía siete semanas, manché ligones cafés. Ese líquido era la placenta”, confiesa, antes de añadir: “En ese momento chineaba mucho a mi primer hijo, quien pesa 40 libras. Por eso, cuando los médicos me examinaron, me dijeron que se me estaba desgarrando la placenta y me dieron reposo”.

Según el doctor Jorge Cruz González, gerente de atención integral en salud a la mujer y a la niñez, las amenazas de aborto, los sangrados durante el embarazo, los problemas de náusea y vómitos, gastrointestinales y de vías urinarias, son los males más frecuentes en las mujeres embarazadas.

“Las pacientes también pueden desarrollar en el embarazo anemias o desnutrición por no alimentarse adecuadamente. En el embarazo, ellas deben tener una alimentación más balanceada y nutritiva”, apunta el galeno.

Esto es importante debido a que la falta de una alimentación apropiada, en su condición, puede llevar a las madres a tener complicaciones como el incremento de la tensión arterial o problemas de diabetes.

“Hay otras pacientes que sufren hemorragias vaginales que pueden ser signos de alarma de una amenaza de parto prematuro, parto inmaduro o amenaza de aborto. Algunas incluso pueden pasar de la amenaza a concretizar el problema”, explica.

Un control a tiempo

Muchas de las complicaciones antes mencionadas pueden detectarse y frenarse gracias a los controles prenatales que se ofrecen en clínicas particulares, hospitales nacionales, unidades de salud y casas de la salud, entre otras.

Karina, quien labora como maestra, asistió de urgencia a su médico, allí le dieron tratamiento, le indicaron no cargar nada pesado, mucho menos a los niños, no agacharse y no viajar tanto.

“Después del reposo quedé bien, pero solo me quedó el dolor de espalda. Ya me siento contenta con el bebé”, declara.

Lamentablemente, días después de la entrevista, Karina recayó. “Volví a sangrar y me fui de emergencia al hospital. Allí buscaron la causa del sangrado y me dijeron que tenía infección en las vías urinarias y me volvieron a dejar reposo, además de las medicinas”, relata la joven.

Para las embarazadas son frecuentes las infecciones de las vías urinarias debido a la presión que ejerce el útero en la vejiga y en los uréteres.

Esto hace que la orina salga más lentamente, manteniéndose más tiempo en el organismo, y esto favorece el riesgo de que las bacterias de la orina se reproduzcan y causen dicha infección.

“El problema con la infección de las vías urinarias es que esta desencadena procesos de infección generalizada, además de dolor de cabeza, espalda, calenturas, escalofríos...” dice el doctor Cruz.

“Esta injuria ocurre dentro de la madre y repercute en el útero, haciendo que este se contraiga y produzca una amenaza de aborto o un aborto”, añade.

Lucha por un final feliz

Para lograr un final feliz del embarazo es importante frenar cualquier enfermedad a tiempo, precisamente esto se logra al detectar el origen del problema.

“Se busca la causa de la amenaza del aborto. Por ejemplo, si es deficiencia hormonal, se les da complementos hormonales a la madre; igual si es por infección en las vías urinarias, se da tratamiento contra esta enfermedad... además se les da reposo hasta que el peligro haya pasado”, explica el médico.

Algo parecido sucede con las chicas que padecen de hipertensión en el embarazo, a ellas los médicos les recetan medicamentos antihipertensivos.

“En mi embarazo tuve problemas con la presión arterial, en el embarazo esta me subió mucho y me prohibieron varios alimentos como la sal, quesos y otros”, añade Karen Molina, de 29 años de edad.

Además de los tratamientos, a las ujeres que están teniendo complicaciones en el embarazo se les recomienda visitar un centro de salud 10 ó 20 veces, para que los médicos lleven un control de su embarazo.

Esto último está haciendo Karina. “Yo creo que lo más importante es consultarle al médico todas las dudas. Yo le pregunté por qué mantenía húmedo mi ‘bloomer’ y descubrieron que tenía inflamado el útero debido a una bacteria”, dijo, antes de agregar: “Ya me dejaron una crema y pronto iniciaré el tratamiento. Me siento tranquila porque a pesar de tantas dificultades la semana pasada me fui a hacer una ultra y me aseguraron que mi bebé está bien ”, finaliza Karina, quien continúa con su vida cotidiana, impartiendo clases en un colegio de la capital.



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