“No
hay nada peor que un ataque de asma”, confesó doña Cecilia Anaya, de 62
años de edad.
Desde que ella recuerda, la enfermedad la ha acompañado. De
hecho, ha sufrido muchas crisis que la han enviado al hospital a punto de sufrir
un paro respiratorio.
Sin embargo, gracias al control médico y a su perseverancia
al tomar los medicamentos, Cecilia está mucho mejor.
Incluso ha logrado
controlar su enfermedad y vivir una vida casi normal.
Pero no todos los
pacientes actúan como esta ama de casa. Al contrario, según el estudio “Percepción
y realidad del asma en América Latina (AIRLA)”, en donde se entrevistaron
a 2,184 pacientes con asma diagnosticada, el 45.3% de los asmáticos piensa que
controla bien su enfermedad; no obstante, la realidad, según la Iniciativa Global
para el Asma (GINA por sus siglas en inglés), y de acuerdo con el mismo estudio,
tan solo un 2.4% de quienes han sido diagnosticados con este padecimiento crónico
lo controlan adecuadamente.
De allí que la mayoría de pacientes sufre de
episodios en los cuales tienen una grave dificultad para respirar, inflamación
en la vía aérea, hipersecreción mucosa, contracción del músculo bronquial, entre
otros síntomas.
Sobreestimación
De acuerdo con los datos obtenidos
por el estudio, existe una brecha grande entre la percepción que los pacientes
tienen sobre el control de su enfermedad y la realidad en cuanto a los lineamientos
que establece el GINA.
El hecho de que tan solo un 2.4% de los pacientes
diagnosticados se encuentren bajo un control adecuado se evidencia en las visitas
al hospital en casos de emergencia, todas ellas provocadas por el asma.
Esta
falta de cuidados causa que muchos adultos se ausenten al trabajo por la enfermedad
y que los niños no asistan a clases por el mismo motivo.
A parte de eso,
descuidar la salud en el caso del asma puede provocar que la enfermedad empeore,
todo ello en deterioro a la calidad de vida del paciente.