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La felicidad después de la tormenta

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Pero algunas veces la salud juega en contra de las futuras madres, prodigándoles la angustia de no saber si lograrán llegar a un feliz término de su embarazo debido a las complicaciones presentadas. En la mayoría de casos, después de la tormenta de enfermedades y gracias a los cuidados especiales, estas madres pueden tener la dicha de estrechar a su bebé en sus brazos. Este es el caso de Karen Molina.

A sus 20 años, sin imaginárselo, una bebita estaba creciendo poco a poco en su vientre. Lamentablemente, la joven no pudo darse cuenta sino hasta los cuatro meses de gestación debido a que ella siempre presentó sangrados parecidos a los de su período mestrual, una situación que también experimentó la madre de Karen hace 20 años.

“Mi embarazo fue bastante complicado porque tuve amenaza de aborto permanente. Sangré los primeros cinco meses como si tuviera mi período, por eso no sabía que estaba embarazada. Lo supe hasta que me hice una ultrasonografía a los cuatro meses, cuando ya la bebé estaba avanzada en su formación”, recordó la joven madre.

Debido a este desconocimiento, Karen no imaginó que debía tomar vitaminas, hierro, calcio, ácido fólico u otros suplementos especiales durante este período. “Tampoco comía mucho porque no toleraba el olor de la comida, y como no sabía del embarazo, no me cuidaba. Un aspecto positivo es que no tomo ni fumo, así que al menos en eso estuve protegida”, continuó relatando.

En cuanto a los síntomas tradicionales como los vómitos, que desaparecen después del primer trimestre, a Karen le duraron todo el tiempo.

“Yo debía haber reposado durante mi embarazo, pero las obligaciones que en ese momento tenía, como el trabajo y estudio (universitario), no me permitieron hacerlo”, confesó Karen, quien actualmente tiene 29 años de edad.

Ella siempre presentó dolores de contracciones debido a los problemas del embarazo. “Debido a las amenazas de aborto, no logré llegar al último mes, sino que mi hija nació exactamente a los ocho meses; pero fue un verdadero milagro que llegara a tanto. Definitivamente fue la voluntad de Dios que mi hija saliera tan bien”, dijo.

Y aunque Valeria nació de manera prematura y con bajo peso, la pequeña no ha sufrido ninguna secuela y se desarrolla normalmente. “Valeria va a cumplir nueve años y es una niña sana. Creo que Dios me quería mostrar que cuando Él tiene las cosas bajo control todo sale bien”, concluyó Karen.



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