¿Ha
sentido alguna vez cómo los ojos de toda la oficina se clavan en usted con extrañeza
cuando sale del trabajo exactamente a las 5 de la tarde en punto, cuando quizás
a esa hora la mayoría sigue clavada en su puesto?
Muchos sin duda hasta
podrían criticarlo y hacerlo sentir mal, sobre todo porque en nuestra cultura,
el salir tarde del trabajo es sinónimo de eficiencia, esmero y dedicación.
Ahora
bien, ¿cómo hacer para salir a la hora indicada de nuestro empleo sin complejos
de culpa?
En su libro “Administre su tiempo fácil”, el estadounidense
Jeff Davis, un asesor gerencial, brinda algunos “tips” para no cargar
con la pena de haber salido a tiempo del trabajo, cuando la mayoría de compañeros
no lo ha hecho.
Para comenzar, Davis recomienda decidir que todos los martes,
por ejemplo, saldrá puntualmente y no se llevará trabajo adicional a casa.
Cuando
se ha logrado liberar los martes durante todo un mes, es posible que pueda agregar
los jueves, y al mes siguiente agregar los lunes, y así sucesivamente.
“Esto
pasa porque automáticamente usted empezará a concentrarse más en lo que quiere
hacer en el día que ha decidido salir a tiempo. Entonces, de manera casi imperceptible
empezará a dividir su tiempo durante el día con mayor sensatez y a trabajar con
más eficiencia”, dice Davis.
El asesor sugiere que al mediodía haga
un alto y evalúe lo que ha hecho y qué más desea llevar a cabo. Al aproximarse
el final del día puede evaluar qué más puede hacer (de manera realista).
Si
toma la decisión de salir a tiempo, debe organizarse y concentrar desde hoy todas
sus acciones para conseguir su objetivo.