Un Kaká extraordinario marcó ayer un doblete que le dio el triunfo al Milán por 3-1 ante el Fenerbahce, en el debut de ambos en la Liga de Campeones.
Los goles del brasileño fueron a los 18 y 87 minutos. El ucraniano Andriy Schevchenko marcó el tercero al ’89. Para el equipo turco anotó el brasileño Alex (’63) gracias a un penal.
Kaká abrió el marcador con un derechazo desde fuera del área. El balón arrastrado pasó pegado al palo derecho del arquero, quien realizó un vuelo en búsqueda de la pelota, pero al llegar con sus brazos estirados y sus manos abiertas, ya descansaba anidada en las redes.
El segundo fue el más espectacular de los cuatro de la noche en el San Siro. Eludió a cuatro defensores y superó al final al arquero para marcar solo.
Kaká también intervino en el gol de Schevchenko, al pasarle el balón al también brasileño Serginho, quien tiró al arco. El portero alcanzó a parar el balón, pero sin retenerlo, y el mismo quedó a disposición del ucraniano.
El gol de Alex fue con un penalti cobrado impecable.
Kaká fue el jugador más importante del Milán, no solo por el gol, sino porque fue un peligro permanente para la defensa del Fenerbahce.
El Milán mantuvo siempre el control del partido con otras dos ocasiones claras de gol en el primer tiempo. En el segundo, el partido no cambió y el equipo turco se rindió.