La tranquilidad de los habitantes de la comunidad Peña Oreb, al suroriente de la capital, ha sido interrumpida por un talud de tierra que amenaza con desmoronarse.
Sobre el terreno yace una buena cantidad de tumbas del cementerio La Bermeja. Pese a que el terreno tiene construida una canaleta para la absorción de las aguas lluvias, el paso de la tormenta Stan el año pasado provocó que buena parte del talud se lavara y arrastrara consigo restos de osamentas.
Unas siete familias fueron evacuadas como medida preventiva. “Fueron duros esos días. Menos mal que no pasó a más”, dijo Jorge Antonio García, que habita en el primer pasaje de la comunidad y a escasos metros del declive.
“Nos preocupa bastante porque tenemos años de vivir aquí y nunca se había dado una situación similar”, agregó.
Él, al igual que el resto de directivos de la comunidad, consideraron que ya sea la alcaldía municipal o el Ministerio de Obras Públicas (MOP) debe proporcionarles los materiales y la maquinaria adecuada para que los 60 metros de largo del talud sean “mejorados”.
“No perdemos la esperanza de que la tranquilidad pueda retornar, pero no sabemos si las autoridades responderán a la petición”, señaló Rosalina Santana, otra habitante.
Hace 18 años
La comunidad Peña Oreb fue fundada en 1988. Actualmente, la habitan 41 familias procedentes de distintos puntos del área metropolitana de San Salvador. Se caracteriza porque la mayoría de residentes son menores de edad. El grueso de la población se dedica al comercio informal.
Pese a que las familias no cuentan con títulos de propiedad, las viviendas de construcción mixta son parte de un convenio municipal y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Los pobladores “no perdemos la fe” de adquirir títulos de propiedad. No le hacemos daño a nadie, somos personas de escasos recursos pero tranquilas, siempre hemos sido solidarios”, dijo Jorge García.
Mientras las autoridades competentes les resuelve el problema, los habitantes continuarán viviendo junto al peligro que representa tener sus hogares a la orilla de un declive.