Una auditoría del Gobierno de Estados Unidos descubrió que las autoridades estadounidenses de ocupación despilfarraron millones de dólares que se suponía debían usarse para reconstruir Iraq. Lo hicieron con gastos no documentados y a veces con fraude descarado.
Entre los hallazgos, reportan dinero iraquí apostado en mesas de juego en las Filipinas. Millares gastados en una piscina que nunca se usó. Un elevador reparado de manera tan precaria que se precipitó al vacío y mató gente.
En algunos casos, los auditores recomendaron presentar cargos delictivos contra los autores. En otros, decidió pedir al embajador estadounidense en Iraq que recupere el dinero.
La auditoría del Gobierno estadounidense difundida la semana pasada, revela además que los planes estadounidenses para reconstruir la infraestructura de Iraq nunca alcanzarán sus objetivos, debido principalmente a que los insurgentes han ahuyentado a las empresas encargadas de esa tarea y obligaron a gastar en seguridad parte de los fondos enmarcados con ese fin.
El aumento de la insurgencia iraquí en 2003 y 2004 no fue anticipado por las fuerzas de ocupación que presupuestaron el 9% de los fondos de reconstrucción para medidas de seguridad, según la auditoría del Programa de Ayuda y Reconstrucción Iraquí.