Siete agentes policiales de ocho que eran investigados, pertenecientes al Sistema de Emergencias 911, fueron capturados por varios delitos, entre ellos el cohecho, ya que exigían un “impuesto” a distribuidores de droga a cambio de dejarlos comercializar.
La investigación inició en junio del año pasado cuando asuntos internos de la Policía Nacional Civil (PNC) pasó esa información a la Fiscalía.
Con la ayuda de un agente encubierto que se infiltró en el grupo de agentes corruptos se logró establecer los vínculos que tenían con miembros de una pandilla que se encarga de expender droga en un centro comercial de la residencial San Luis y también en la calle La Granjita de la colonia Miranda, en el bulevar Constitución.
El policía encubierto, incluso, hizo una compra controlada, estableció los puntos de ventas y además proporcionó nombres de los agentes involucrados en el soborno y de los distribuidores de droga.
Según la investigación, este grupo de policías cobraba diferentes cantidades de dinero a los comerciantes de drogas a cambio de despejar de patrullaje sus zonas.
Por esos hechos, se procedió anoche a capturarlos en la sede del sistema 911 en Montserrat, justo cuando iban a relevar a sus compañeros de turno. Ahí se les notificó el motivo de la detención.
Los agentes detenidos anoche bajo orden administrativa de la Fiscalía fueron identificados como Evelio Antonio Cabrera Mendoza, Dionisio Hernández Linares, José Dagoberto Sánchez Chavarría, Víctor Francisco Tobar, Fidel Nieto Mendoza, Jorge Alberto Méndez Ramírez y Luis Adalberto Méndez Zelaya. Queda pendiente de ser aprehendido Elmer Antonio Osegueda.
Modus operandi
Según la investigación de la Fiscalía y de la misma Policía, durante sus turnos los agentes se encargaban de garantizar que las zonas de distribución estuvieran “limpias” de investigadores policiales o de elementos de la División Antinarcóticos (DAN) de la PNC.
Identificaban al distribuidor de droga de turno, le encendían el “sport light” del carro patrulla y le anunciaban que pasarían “más tarde por lo acordado”.
Una modalidad para entregar el “impuesto” era que el distribuidor se acercara a la patrulla y disimuladamente entregaba el dinero acordado.
La otra manera era que los policías se bajaban del carro patrulla, fingían una requisa personal y en el registro le metían la mano en la bolsa y allí sacaban el dinero.
Pero los capturados, además, utilizaban las patrullas para transportar a los comerciantes de drogas hasta la comunidad Tutunichapa para que se abastecieran de más estupefacientes.
Incluso, los agentes interceptaban a los compradores de droga, se la decomisaban, les quitaban objetos de valor y dinero a cambio de dejarlos ir.
La droga la revendían a los mismos distribuidores, aseguró Douglas Meléndez, quien ayer renunció a la Fiscalía General y dejó la jefatura de la División de Defensa de los Intereses del Estado. |