“Una vez el rotavirus aparece, es difícil evitar que se propague.” La frase fue dicha ayer por el viceministro de Salud Pública, Ernesto Navarro, y marca un quiebre en el discurso optimista que se había mantenido respecto al alza en las diarreas de origen viral.
El cambio de discurso llega después de que, durante los últimos siete días, el promedio nacional de personas que pasan consultas por diarrea subiera a 965 diarias. En la primera semana del mes el promedio apenas superaba las 400.
Navarro admitió que el número de afectados aumentó de forma considerable, a pesar de las labores de vigilancia y las campañas de promoción de medidas higiénicas que Salud ha implementado.
Entre los 28 Sistemas Básicos de Salud Integral (SIBASI), el más afectado es el de Soyapango. Allí, durante los 30 primeros días del año 14.49 por cada 100 mil habitantes pasaron consulta cada día. La cifra se dispara si solo se tiene en cuenta la última semana. Ayer, por ejemplo, se reportaron 38.73 personas por cada 100 mil habitantes.
Navarro reconoció que en lugares como este, el hacinamiento y la falta de agua juega a favor de la propagación de la enfermedad.
El viceministro aseguró que la gravedad de los casos no ha sido tan preocupante como la de 2005, cuando una epidemia se desarrolló en los primeros meses. Hizo énfasis en que para misma fecha, 13 niños habían fallecido el año pasado.
Seis muertes por diarreas
En lo que va de temporada, Salud niega que haya muertes ligadas de forma oficial al rotavirus, aunque sí a las diarreas. Aunque nunca se informó de que hubieran ocurrido, los decesos de al menos seis niños esta temporada llevaron, no obstante, a Salud a realizar pruebas e investigaciones en dos casos.
El tratamiento que las autoridades dieron a estas muertes llegó incluso a responder negativamente a preguntas directas respecto a que si había sospechas de fallecimientos por rotavirus.
Así, el pasado lunes, el director del Hospital Benjamín Bloom, Ulises Iraheta, habló en conferencia de prensa de un incremento de casos que los hizo ir de nueve ingresados en un fin de semana a 16 el siguiente. No mencionó, sin embargo, el fallecimiento de un niño de cinco meses el domingo 29 de enero.
El bebé, según consta en los informes, ingresó con deshidratación severa, una de las manifestaciones del virus. El estado en que llegó no le permitió ni salir del área de emergencia. Recibió atención médica durante 30 minutos antes de que un paro cardiorrespiratorio le arrebatara la vida.
“No es que estemos ocultando información, lo que pasa es que como no fue una muerte hospitalaria, quizá se les fue incluirlo en el informe”, se defendió Iraheta.
Otros casos similares se registraron los días 22 y 23 de enero en este mismo centro asistencial. Los bebés, ambos de siete meses, no resistieron más de 30 minutos en el hospital antes de fallecer por complicaciones en órganos vitales.
En estos dos últimos casos, el hospital no tomó muestras para saber qué agente causó la enfermedad. En el primer caso, el del 29, sí se hizo. Las pruebas, según el viceministro Navarro, descartan que el rotavirus esté detrás.
El mismo 29 de enero, otra bebé llegó al Hospital de San Bartolo, en Ilopango, con vómitos y un cuadro clínico que hizo pensar a los médicos en rotavirus. La niña, menor de un año, murió. Navarro, con los resultados de la prueba en mano, también exoneró al rotavirus.
Medicina Legal hizo dos reconocimientos de pequeños que fallecieron por diarrea en el Bloom a finales del año pasado.
El médico forense Fabio Molina indicó que registran la muerte de un niño de un año el 15 de noviembre, y de otra bebé de meses de nacida el 9 de diciembre. De estos fallecimientos, el director del hospital no dio referencias.