Según el director del Hospital de Niños Benjamín Bloom, Ulises Iraheta, y a pesar de las elevadas cifras de este mes, esperar a los resultados de las pruebas de laboratorio justifica callar ante muertes relacionadas con las diarreas.
¿Han registrado sospechas de fallecimiento por rotavirus?
El domingo (29 de enero) vino un niño deshidratado, prácticamente muerto. Se le dio terapia y rehidratación en emergencias, pero no respondió y falleció. Estuvo aquí 30 minutos. Se le tomó muestra para rotavirus en el momento.
¿Tienen otros reportes?
Lo que pasa es que no son casos bien confirmados porque estos niños tenían otras anomalías. Uno tenía hermafroditismo y el otro una cardiopatía. Vinieron en malas condiciones, y la diarrea no era una cosa importante. El único caso que sí podemos mencionar es el del domingo.
¿Qué día se registraron estos otros dos casos?
Uno es del 22 y el otro del 23 de enero. Los dos tenían siete meses y murieron en emergencias.
¿Los reportaron a Salud?
Sí, ya.
El martes de la semana pasada usted dio una conferencia. ¿Por qué no mencionó estos casos?
Porque estos pacientitos no fueron hospitalarios; prácticamente no se les dio ningún tratamiento. Vinieron a fallecer a la emergencia, entonces no se considera como una muerte hospitalaria.
¿Qué caracteriza a una muerte hospitalaria?
Tendrían que haber venido vivos y que fallecieran aquí.
Pero en casos de accidentes de tránsito, aunque los niños vengan en estado crítico y pierdan la vida, se incluyen en los reportes.
Se toman como que murieron en emergencia. No es que estemos ocultando información (de diarrea). Lo que pasa es que, como no fue una muerte hospitalaria, quizá se les fue incluirlo en el informe.