Dramático
epílogo tuvo la noche del miércoles anterior, en el ring del restaurante Dolce
Fierro, el combate estelar del programa inaugural de la comisión de boxeo profesional
de El Salvador.
La pelea era protagonizada por los pesos ligeros juniors
(132 libras) Jorge “la Serpiente” Castillo y Héctor “el Payasito”
Navidad. En los dos primeros rounds, Castillo exhibió su boxeo vistoso, de certeras
combinaciones ante un modesto rival que siempre se mantuvo en la trinchera.
En
el tercero, al minuto y medio, Castillo dio un golpe bajo no intencional e hizo
retroceder a Navidad, quien buscó refugio en las cuerdas. Pero cuando este trataba
de protegerse en la primera (la más cerca de la lona), recibió una embestida corporal
y un bombardeo de golpes.
Cuerdas flojas
Para mala suerte
de Navidad, esta cuerda no estaba bien estirada y en la arremetida fue sacado
del ring y cayó pesadamente, pero logró evitar que su cabeza impactará con el
suelo. Para fortuna del púgil, logró amortiguar la caída. No resultó fracturado,
pero tampoco quedó en condiciones de retornar al ring.
El boxeador fue auxiliado
inmediatamente por el médico del cuadrilátero, Jaime Chévez, y el susto fue superado.
Instantáneamente, esta caída causó una reacción de pánico entre la buena cantidad
de aficionados.
El público presente en la jornada boxística reprobó la
tardía reacción del árbitro Osmán Jiménez por considerar que no actuó con la prontitud
del caso para evitar que Castillo se excediera en su embestida.
Cuando ya
las cosas se habían enfriado, Castillo se acercó a Navidad y le pidió disculpas
por el incidente, argumentando que había sido producto del calor del combate,
pero nunca de mala fe. Navidad aceptó las disculpas y pidió un nuevo combate.
Y lo tendrá.