CAMPOS DE CEREAL. Enclavado en la comarca del Cerrato, el corazón de la histórica Castilla, Villahán es uno de esos pueblos por los que, desde lejos, parece que no ha pasado el tiempo. En el verano boreal, el amarillo rodea su pequeño casco urbano tras la siega de los cultivos de secano —trigo y cebada, sobre todo—, de los que subsisten sus escasos pobladores.
La España desconocida

Texto y fotos de Roberto Valencia

Villahán es uno de esos pueblos que salpican los campos llenos de sembrados de la España interior. Un ejemplo de esa franja del país a la que nunca se le suele tener en cuenta para las postales.

Imprimir esta nota Enviar esta nota Opinar sobre este tema

Vea más imágenes

Lejos del flamenco, de sus concurridas playas, del Museo del Prado o de sus históricas catedrales. Lejos de todo aquello que llevó el año pasado a 56 millones de extranjeros a visitar España. Lejos de los atractivos que se anuncian en los escaparates de las agencias de viajes. Lejos de todo ello hay cautivadores rincones, como Villahán.

Situado en la castellana provincia de Palencia, este pequeño pueblo simboliza a la perfección una España desconocida para el turismo de masas, pero que encierra incuestionables atractivos para el visitante ocasional. Es la España profunda, la España rural, aquella por la que el tiempo transcurre más despacio.

Ese paso de los años no ha sido un buen aliado ni para Villahán ni para los cientos de pueblos cuyo encanto no ha impedido que sus calles se vean cada vez más vacías. Todas ellas son las poblaciones que pagaron el peaje de la acelerada industrialización que vivió España en las décadas de los sesenta y setenta.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística español son concluyentes. Villahán lo habitaban 614 personas en el año 1900; 50 años después, 595; y el último censo, de 2005, cifra en 117 los villanuscos que residen en un casco urbano cuya estructura apenas ha sufrido modificaciones en décadas.

Todos allí saben, sin embargo, que la cifra real de habitantes es bastante inferior a la oficial. Saben también que el frío invierno de Castilla vacía casi por completo las calles, que solo reviven con la llegada de los períodos festivos, aquellos que aprovechan los hijos y nietos de los villanuscos para reencontrarse con sus raíces.

Un ilustre pasado y un futuro incierto. Los pueblos como Villahán son parte de la España a la que más le costó adaptarse al presente.



Agua Caliente, riqueza entre montañas

   
LPG Móvil
Archivo de ediciones
Contáctenos por emergencias
Edición impresa
Hoy hace ...
Horóscopo
Cámara en vivo


[ Portada | Nación | Economía | Departamentos | Departamento 15 | Gran San Salvador | Mundo | Deporte]
[ Fútbol Nacional [Opinión Editorial | Cultura | Multimedia | Vivir | Fama | Extremo | LPG Datos |  Especiales]
[ Enfoques | Revista Dominical | La Tribuna | El Heraldo ]

© Derechos Reservados : 1997 - 2005   | Aviso legal |   Escríbanos