El embajador saliente de Estados Unidos en El Salvador, Douglas Barclay, hizo anoche un apremiante llamado a todas las fuerzas políticas y sociales del país para “poner un alto a la violencia criminal ¡ahora!”.
Barclay advirtió que si los salvadoreños no se unen de inmediato contra la violencia, los daños económicos y sociales serán devastadores para el país.
“El crimen tiene el potencial de destruir todas las oportunidades creadas por el CAFTA, por el Acuerdo de la Cuenta del Reto del Milenio y por otras iniciativas comerciales y económicas”, enfatizó anoche en una actividad de FUSADES (ver nota aparte).
“El Salvador está enfrentando problemas serios, problemas que amenazan con detener el crecimiento económico, parar la inversión extranjera e incluso deshacer muchos de los logros alcanzados desde los Acuerdos de Paz”, alertó el diplomático.
Ante la preocupante situación, el representante de Estados Unidos cree que el primer paso que El Salvador debe dar para reducir de forma inmediata la criminalidad es sacar de circulación a los delincuentes.
“Creo que lo más importante es llevar más policías a las calles y sacar de las calles a los criminales violentos ¡ahora! El estimado de 12 mil miembros de pandillas que extorsiona, viola y asesina con impunidad debe ser atrapado y encarcelado ya”, subrayó.
Juzgados especiales
Según el delegado estadounidense, para agilizar las condenas y dotar de recursos y mejores salarios a la corporación policial tal vez se requiera de “tribunales especiales, un aumento en la capacidad penitenciaria, incluso podría requerir la creación de un impuesto de emergencia”, enumeró. Según datos de la embajada de EUA, el 11% de los costos de hacer negocios en El Salvador se dedican a proveer seguridad, lo cual se traduce en el 11% del producto interno bruto (unos $1 mil 700 millones) que se invierten en seguridad privada en lugar de la producción.
Prueba de la preocupante proliferación del crimen es que las extorsiones están dañando todos los tejidos sociales salvadoreños.
“La extorsión ahora está afectando a todos: empresarios, equipos de fútbol, escuelas, hasta las familias de sus soldados que están sirviendo en Iraq”, lamentó el embajador Barclay.
Para el embajador, El Salvador debe “reformar su sistema judicial”, al tiempo que pidió a los diputados dejar de “obstruir la aprobación de reformas que van a proveer recursos necesarios”.
Reacción gubernamental
René Figueroa, ministro de Gobernación, compartió ayer la preocupación del embajador de EUA y aseguró que el Gobierno realiza una “franca batalla contra la delincuencia”.
“Estamos conscientes de que seguridad es sinónimo de desarrollo”, agregó el funcionario.
Figueroa recordó que la semana recién pasada juramentaron a 400 nuevos elementos policiales y 27 inspectores.
El ministro aprovechó para apuntar que Estados Unidos pueden contribuir a reducir la violencia en el país si frena la deportación de delincuentes.
Por su parte, Ástor Escalante, viceministro de Seguridad Ciudadana, admitió que los crímenes pueden amilanar a los inversionistas.
Por otra parte, Barclay recalcó que los ciudadanos deben exigir probidad y transparencia a sus gobernantes: “Exijan acceso público a información gubernamental, exijan que los funcionarios corruptos sean expuestos y llevados a la justicia. El Salvador simplemente no se puede dar el lujo de que cualquiera robe fondos de arcas públicas”, indicó.